Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería. En este ministerio los nombramientos han dejado mucho que desear. Foto Cancillería Una de las mayores decepciones del primer gobierno de izquierda ha sido, sin dudas, el nombramiento de funcionarios, en puestos claves y en el mundo diplomático. Un pecado que incide en que no cuajen los proyectos ni las obras y la ejecución sea baja, ha sido nombrar personas poco idóneas para el cargo asignado. Varios ejemplos, como el ministro de Educación, José Daniel Rojas. Esa creencia de los políticos de cualquiera puede hacer de todo es un engaño. Y el último ejemplo es el de la canciller, Laura Sarabia. En el mundo diplomático han sido varios, incluso que ameritaron decisiones de las Cortes. Varios de los designados solo tienen un mérito: ser amigos del presidente Petro. Nos quedamos esperando que en este gobierno de izquierda los nombramientos hubieran sido de personas de intachable ética, sin líos judiciales, sin problemas de violencia ...
Opiniones libres que a algunos molestan