Miraflores, alejado municipio del Guaviare, una región que sigue sometida a la voluntad de grupos armados de toda clase. Foto Alcaldía En este país la vida se repite y cada año hay que volver sobre lo mismo. Hace un año se declaró la emergencia para Catatumbo y todo sigue casi igual. Ni el dinero prometido ha llegado ni los grupos armados han retrocedido y la expulsión de ciudadanos sigue. Dice El Espectador que “Aunque el Ejecutivo adicionó COP 2.768.000 millones al Presupuesto General de la Nación para atender la crisis humanitaria derivada de la guerra entre el ELN y el Frente 33, a corte de esa fecha el Gobierno solo había ejecutado el 54,6 % de los recursos comprometidos en el marco del estado de conmoción interior en el Catatumbo, según el informe oficial de seguimiento” (el corte fue julio pasado). Es decir, parte de la respuesta del Estado a esta delicada situación terminó en lo mismo de siempre: palabras, palabras, recursos anunciados, proyectos y contratos en el air...
Opiniones libres que a algunos molestan