La jornada electoral del domingo es la demostración de fuerzas regionales para la repartición de los poderes locales. Foto Senado En Colombia se viven las paradojas más extrañas e inverosímiles posibles, como es el caso de las elecciones para Congreso. Lo que es una manifestación clara de democracia es la vez una muestra contundente de antidemocracia por la forma como se lleva el proceso y los resultados que se derivan. Las elecciones para Congreso, como sucede en las de Asambleas y Concejos, son un botín para políticos y caciques regionales, no pocas veces asociados a las mismas familias que se han repartido el poder durante décadas. Cada cuatro años se despiertan para no perder la oportunidad, como hemos comenzado a verlo. Ya ni recato guardan. Son la antítesis de la democracia: compra de votos, clientelismo y corrupción, situaciones que en artículos y ensayos ha analizado de manera repetida el nobel de Economía 2024, James Robinson, muy allegado a nuestro país. Bien decí...
Opiniones libres que a algunos molestan