Coinciden cada vez más voces en que el periodismo colombiano vive su mala hora, acentuada en los últimos meses por una posición casi coordinada y unánime de la gran prensa tradicional de atacar por todos los flancos al gobierno de Gustavo Petro, no en las secciones de opinión como debería ser, sino usando las secciones informativas para tergiversar, sembrar dudas, negar acciones positivas e incluso, al final de cuentas, mentir. No pasa una semana sin que se trate de presentar como verdad lo que no es. Los casos más recientes, para citar solo dos: la liberación del criminal hijo de la reconocida delincuente La Gata por parte de un juez, achacado por la prensa a Petro; y afirmar que la protesta de maestros caucanos en el Congreso era contra el actual gobierno. Incluso para algunos medios Petro no es el presidente de Colombia. Siempre se refieren a él simplemente como Petro, con una finalidad muy clara: generar odio contra él, achacarle todo (como cuando mencionan escándalos sexuales ...
Opiniones libres que a algunos molestan