Los damnificados por el sismo de agosto siguen esperando ayuda del gobierno, que a hoy ha sido incapaz de atender las necesidades de la gente. Foto Wikipedia/World Central Kitchen Es difícil que el permanente show que tiene montado Abelardo De la Espriella dure cuatro años. Hoy, sonriente pide aplausos ante auditorios vacíos, hace de policía con pistola al cinto, se monta en una patrulla para encabezar -no dirigir- operativos contra bandas de cuarta categoría en Medellín y en Bogotá, aparece en televisión con su séquito al lado y hasta muestra cómo para ir hasta el sanitario lo protegen guerreros de las galaxias con equipos antidrones. Claro que el show esconce algo más de quien funge como cabeza del gobierno de Colombia, pero que con sus decisiones parece más un ciudadano estadounidense. Además de la llamada batalla cultural que no conducirá a ningún lugar porque nuestra historia no se borrará bajando cuadros y obras de museos ni nuestros derechos aleccionando estudiantes con ...
Opiniones libres que a algunos molestan