Las votaciones para presidente 2026-2030 serán cruciales para el futuro del país, sus libertades y su territorio. Foto Dominio Público Álvaro Uribe Vélez es un aprendiz frente al mal que puede hacerles Abelardo De la Espriella a millones de colombianos. Un personaje sin formación para gobernar, mentiroso, aliado con personas cuestionadas y otras de dudosa reputación, turbio en sus negocios, asesino de gatos y quien ha prometido destripar a quienes piensen distinto, fuera de estar mostrando un arrodillamiento total ante el gobierno republicano de Estados Unidos, acusando allí ante sus autoridades a colombianos respetables sin ningún tipo de mancha. Por eso esta elección tiene un carácter y una urgencia diferentes. Contrario a lo que representa De la Espriella, Iván Cepeda es una persona calmada, que ha hecho de la paz su vocación, conocedor de la política y del país y que está muy lejos de ser la copia especular de Gustavo Petro. De él, la oposición ha dicho toda suerte de men...
Abelardo De la Espriella, un tigre muy cuestionado. Foto Wikipedia Ganó la primera vuelta porque millones votaron por odio contra Petro, porque otro tanto carece de capacidad de análisis y traga entero y los demás son derechistas convencidos. Es que lo que propone el candidato de la ultraderecha, Abelardo De la Espriella, da risa cuando se analiza, pero preocupación cuando se mira que puede ser presidente. Un sujeto con un pasado oscuro, muy cuestionado por sus vínculos como defensor de personajes del bajo mundo, incluidos mafiosos y el extraditado a Estados Unidos, Alex Saab, así como por negocios raros en los que sacó ventaja. Un candidato contradictorio, que como dice una cosa se autocorrige luego y demuestra un profundo desconocimiento no solo del país, sino de cómo funciona el Estado, que escogió como vicepresidente a un gris ministro de Iván Duque, de paso cuestionado por Hacienda, que aunque posa de técnico ha entrado en la onda de su jefe: payasear. Son demasiadas l...