Miembros del Ejército desactivan artefactos con 150 kilos de material explosivo en sector del sur del Cauca, en marzo pasado. Foto Ejército Nacional El orden público no va bien y eso hay que reconocerlo. Los informes de diversas entidades que trabajan el tema desde distintos ángulos así lo confirman. Hoy resulta imposible tapar el sol con las manos, así sea sepulcral el silencio de miembros del gobierno y sus seguidores, que resolvieron callar el tema. La paz total hace agua y crecen sus problemas casi al ritmo de cada nuevo mes. El asunto es bien complejo. Siempre será mejor una paz, así sea mal firmada, que la mejor de las guerras y en eso que habrá que insistir, pero, claro con ciertas condiciones. Hasta hoy, la paz total fue aprovechada por los grupos delincuenciales (hoy es casi imposible hablar de insurgentes en el país) para aumentar sus efectivos. Bien sea por inacción parcial de las Fuerzas Armadas, bien por simular una voluntad de paz mientras iban reclutando ...
Nuestra prensa se tornó también muy militante y más que la verdad y el bien común, con frecuencia defiende causas partidistas. Imagen Public Domain Terribles esos apoyos de facto, decenas de personajes firmando un respaldo a La Silla Vacía. Pura y clásica élite de la intelectualidad criolla de bien y de periodistas de la élite bienpensante capitalina. Pero ni los medios ni los periodistas han querido dar debate sobre la prensa, que en los cuatro años del gobierno de Gustavo Petro desnudó cantidad no solo vicios sino periodismo militante, partidista y de alejamiento de los más elementales preceptos del periodismo. Atentar contra la libertad de prensa no solo son amenazas o acusaciones de gobernantes y dirigentes, sino el ejercicio errado del oficio, practicado hoy por muchos medios. Esto cae más en el campo de la ética y acá no existen tribunales por diferentes razones. Una muy poderosa es que los periodistas no tienen autocrítica ni resisten la crítica. Y cuando esta viene,...