Aspecto de los indígenas que protestaron en La Alpujarra. Foto del Facebook del diputado Manuel García En menos de una semana a la Antioquia bravucona no solo se le salió la piedra de nuevo, sino que en parte dio razón a las declaraciones de Iván Cepeda sobre esta región, signada por el paramilitarismo y el narcotráfico, donde el nombre del expresidente Álvaro Uribe siempre aparece en primera fila. Una obra con dos actos. Primer acto. La directora del periódico El Colombiano publica en ese diario, hoy al servicio del ideario uribista, solo parte de esas declaraciones de Cepeda, dando a entender que insultó al departamento: Dice que, en palabras sintéticas, Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado. Omitió a propósito que el candidato del Pacto Histórico reconoció que la región había salido adelante gracias a su pujanza. (Un simple análisis histórico le daría razón de sobra a Cepeda, para dolor de la dirigencia antioq...
Elitista, clasista, racista, antiderechos y defensora de los poderosos, esa es en verdad Paloma Valencia, quien ahora busca incautos que crean que cambió. Foto Wikipedia Commons Por más que su nombre lo sugiera, Paloma no es una mansa paloma. Es un lobo feroz, que hoy representa todo lo que el país no quiere, eso que ha ido dejando de lado: violencia política, racismo, desconocimiento de derechos, favorecimiento de los poderosos. Quiso, en su discurso de victoria en la consulta que le fue favorable con indiscutida supremacía, retratarse como una mujer centrada y de centro, afín al diálogo y a las buenas maneras políticas, pero no, Paloma Valencia no es eso: ha sido durante toda su carrera política una acérrima defensora de Álvaro Uribe, de todo lo que este representa e hizo en sus gobiernos y por fuera de ellos, de lo que pregona su líder, que ha comparado con casi un dios en arrebatos cercanos a la locura adoración. Ahora, con su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Uribist...