Es un mundo desesperanzado o quizás también burlón. Esa tendencia a elegir personas que van contra sus derechos o que son completos ignorantes. Algunos de ellos vendiendo fuerza bruta como promesa central para calmar pueblos angustiados por la inseguridad física o mental, prometiendo no horadar creencias centenarias ni ir contra mandatos que irriten a la gran variedad de dioses de los cielos. Aprovechándose, eso sí, de la ignorancia general de la gente, de los pueblos, una situación global. En todas partes se les cree más a las cadenas de whatsapp y a los globos lanzados en redes sociales provenientes de fuentes dudosas, pero que se reciben como creíbles por esa incapacidad para analizar o cuestionar. En nuestro caso, Colombia, agregamos al miedo, que más bien parece odio a un candidato, a Petro. Y curiosamente esa animadversión la alimentan mentiras, que se le perdonan a Rodolfo Hernández. Que viene el comunismo dicen unos, que expropiará a los ricos se creen otros, que ...
Opiniones libres que a algunos molestan