Municipio de San Pedro de Urabá, otro de los seriamente afectados por la violencia paramilitar de los años 80-90. Lo que no fue capaz la justicia colombiana, cooptada casi todo este siglo por el uribismo, lo hizo la gringa: condenar a Chiquita Brands por financiar el paramilitarismo y haber contribuido así a una ola de violencia terrible que sacudió Urabá y algunas otras regiones en los años 90. Vuelve el tema a la palestra, porque esta semana estuvo movida al respecto. Los fiscales de este siglo se encargaron de echarle tierra al paramilitarismo, pero en eso también tienen que ver las Cortes: recuerdo cuando el magistrado Iván Velásquez adelantaba una seria investigación sobre ese movimiento ilegal y sus financiadores y… fue removido del cargo. Y así pasó con todos quienes intentaron develar las fuentes que nutrían a esos sembradores de muerte y sus alianzas con la fuerza pública, gobiernos y empresarios. ¡Sí que tienen para contar historias las bananeras! ¡Sí que guarda...
Opiniones libres que a algunos molestan