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Guerras

¿En defensa de qué o en busca de qué? De la enardecida África hasta el Golfo Pérsico, América y ahora Europa decenas de conflictos o guerras abiertas, algunos con décadas de luchas, otros recientes, son una clara muestra de la prepotencia humana con sus ansias de poder representadas en la conquista de nuevas tierras o para deshacerse de enemigos reales o no.

Una ambición que de por medio mata a millones de personas inocentes que solo vivían o intentaban hacerlo, destruye la vida de millones (van más de 6 millones de exiliados ucranianos) y borra del mapa ciudades enteras.

Más allá de las notas de prensa sobre la tragedia aterradora de individuos, pueblos y ciudades, queda resumida la desesperanza que caracteriza estos tiempos. 

Destrucción en Azaz, Siria. Uno de los conflictos prolongados sin final a la vista, en el que intervienen varias potencias. Foto Wikipedia

Sobre la vida de los demás deciden quienes detentan, de una u otra forma el poder, respaldados por fuerzas económicas como la del armamentista, sector empresarial que ha ganado cerca del 15 % en su valor con la actual guerra de Rusia contra Ucrania. Sí, hacer dinero a costa de matar ciudadanos que ni conocen y que menos les interesan.

En Siria han muerto más de 350 000 ciudadanos y van más de 233 000 en el Yemen, por citar dos ejemplos. Conflictos internos que aprovechan las grandes potencias para tomar parte y favorecer sus intereses económicos. No solo mantienen aceitadas las maquinarias de guerra sino que van en pos de recursos naturales o ven una oportunidad empresarial. Recordemos que tras la invasión de Estados Unidos a Irak, la empresa del vicepresidente Dick Chenney hizo negocios para la reconstrucción.

(El conflicto colombiano ha generado en últimas una gran redistribución de la tierra, de la que se apoderaron poderosos, generando desplazamiento y pobreza).

Ganan por punta y punta, sin interesar a quién se llevan de por medio.

Mientras Rusia corta vínculos energéticos con una Europa dubitativa, Estados Unidos libera reservas de petróleo para hacer su agosto vendiéndoles combustibles para suplir parte de las necesidades, y sigue aprobando cada semana más y más armas para Ucrania. ¿Defensa o negocio? Vale la pregunta, sin querer reducir la solución a no apoyar al país invadido.

Resulta ilustrador que en la mayoría de conflictos internos aparecen las potencias tomando partido. No es gratuito. Y aumentan la mortandad, el desplazamiento y la destrucción.

En los que no, hay gobiernos de facto que derivan en malestar ciudadano y siguen el mismo patrón de destrucción. ¿Armados por quién?

La insurrección contra Muamar Kadafi, líder libio, y su posterior asesinato, derivó en enfrentamientos entre sectores libios, pero poco a poco se sumaron diferentes países que han alimentado el largo conflicto, entre ellos Rusia, Turquía, Egipto y otros.

Una raza carnívora, como la llama el escritor y filósofo italiano Franco ‘Bifo’ Berardi, que cada vez más, con estas guerras y conflictos, se acerca a la destrucción de la civilización.

“El poder del estúpido es ilimitado, porque el estúpido está dispuesto a dañarse a sí mismo para dañar al otro”, agrega.

Los dueños del planeta y de la vida.

Maullido: con la caída de la revocatoria a Quintero Calle, queda claro que el uribismo es una fuerza mañosa y tramposa por excelencia.

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