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Una oposición desquiciada y muy chistosa

 

Las viudas de poder se han hecho sentir en la instalación del nuevo Congreso. Imagen del Capitolio Nacional. Foto Wikipedia Commons


Por primera vez en 200 años, la derecha y la extrema derecha no son los gobernantes. Ahora están en el otro lado, el de la oposición y no saben cómo hacerlo. En el Congreso, mal que bien ahí van. Lo que asombra es cómo quienes son de esas tendencias, incluida la mayor parte de nuestra gran prensa (periódicos, radio y televisión) no saben cómo obrar y se han dedicado a toda suerte de desatinos, algunos de ellos muy chistosos a decir verdad.

No se trata tanto de la descalificación a los abucheos en la instalación del Congreso al aprendiz de presidente Iván Duque, pues muchas otras personas se pronunciaron indignados. Desconocen, eso sí, el derecho a la protesta que nunca ha estado excluida del Capitolio Nacional, incluso con enfrentamientos a golpes en un pasado no lejano.

Pero bueno, pasemos esa. Los periodistas y los tuiteros y usuarios de otras redes se dedicaron a analizar la moda de los y las integrantes del Pacto Histórico. Divulgaron precios de los atuendos, como si fuera un delito que cada quien compre la ropa que le venga en gana, con lo que tenga disponible. Ahí sí les pareció que era un desprecio para quienes ganan un mínimo o ni alcanzan a ello, confundiendo muchos, como es usual en una demostración de ignorancia tremenda, confundiendo, digo, izquierda con votos de pobreza franciscana.

Como si en el pasado los congresistas hubieran ido al recinto con ropas raídas por el uso.

A algunos medios les asusta que en el nuevo Congreso haya congresistas que usen con buen tino las redes sociales. ¿Acaso no es esa una de las características del mundo actual y una ventaja? Eso sí, nunca se asustaron con el uso que, por ejemplo, les daba el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump.

(Ahí va saliendo, o renovándose mejor, la doble moral de nuestros opinadores tradicionales).

Les parece mejor un Congreso en el cual, desde 2000 más de 130 miembros han sido juzgados por asociaciones delictivas diversas, muchos de ellos vinculados con la criminalidad del paramilitarismo. Ahí callaban o no había lugar a perniciosas interpretaciones.

Nuestros medios poco dijeron cuando artistas y deportistas fueron elegidos, de los cuales ninguno llegó a destacarse como legislador.

Los escandaliza que haya congresistas que dominen las redes sociales, pero más que eso, les escandaliza que sean los del partido de gobierno. Eso es lo que no perdonan.

Como nunca pensaron que podría darse un cambio en el manejo del Estado, andan desorientados, ensayando cómo hacer oposición incluso con publicaciones traídas de los cabellos exigiendo incluso resultados a un Congreso que no lleva ocho días de trabajo, mientras callan frente a los abusos flagrantes del aprendiz Duque y sus funcionarios en las últimas semanas de gestión.

En redes sociales, el llanto y el dolor se han transformado en irracionalidad. Personas culpando a Gustavo Petro de no hacer nada por el terrible asesinato de policías, cuando ni siquiera ha asumido. O regañando a la nueva Minagricultura,Cecilia López, porque no ha visitado una región aún sin posesionarse.

Causa también cierta risa ver a los políticos del partido de oposición descalificando o ‘rechazando tajantemente’ los nombres anunciados de varios ministros. Se olvidan que ya no son los que escogen gabinete. Están mal acostumbrados: nunca pensaron que algún día les tocaría dedicarse a mirar esas designaciones.

Ya se anticipa lo que serán estos cuatro años para el primer gobierno de izquierda en la historia republicana de Colombia. Todo lo que haga estará mal. Y todo lo que apruebe el Congreso (como el ladrón juzga por su condición) será fruto de mermelada con el fin de desestabilizar (¿más?) al país, pero en particular a las gentes de bien.

Se pegarán de pequeñeces, de chismes de farándula y esa es una alternativa válida. Pero, por favor, al menos con algo de racionalidad.

Maullido: Medellín no es ningún Silicon Valley. No. Hoy es Prostitution Valley. 

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