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El lío de la gasolina y el gobierno Petro

 

La realidad es contundente: cada vez costará más tanquear los vehículos. Foto Wikipedia


Por ser pobres, o en desarrollo. Tal vez fue el momento histórico antes de que se consideraran demasiado nocivos. El caso es que nunca debió existir subsidio a la gasolina y ahora se va a pagar.

Dice el gobierno de Gustavo Petro que hay un déficit en el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles, de $40 billones. El gobierno de Iván Duque no aumentó los precios de la gasolina movido por la situación económica tras la pandemia y muy posiblemente para dejarle el entuerto a otro.

Eso sí, antes de salir anunció que debían hacerse fuertes alzas a esos precios, de 400 y 250 pesos mensuales a gasolina y ACPM. Este gobierno ve las cosas de otro modo y anunció aumento gradual de $200 cada mes hasta fi ales de año, sin tocar el ACPM, con el que se mueve la industria del transporte de carga.

¿Es esto bueno? Primero digamos cómo es el negocio. Las refinerías del país tienen una capacidad de 350 millones de galones y se deben importar 80 millones, pues el consumo mensual es de unos 428 millones, según la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas. Son 199 millones de galones de gasolina corriente, 191 millones de galones de diésel-biodiésel y 38 millones de galones de gasolina para aviones.

De acuerdo con esa Asociación, a julio se subsidiaban $8000 por galón de gasolina y $10 000 por galón de diésel. Casi la mitad de lo que se paga en las gasolineras.

El Fondo ha sido deficitario en distintos momentos y se agravó ahora por la guerra en Ucrania. El petróleo Brent llegó a cotizarse a 130 dólares y aunque bajó se mantiene en niveles muy altos.

Muy pocos países cobran por estos combustibles el precio real. Solo Estados Unidos, Trinidad y Tobago, Cuba, Puerto Rico, Guayana y Paraguay. De resto todos los subsidian o tienen un control de precios, como El Salvador, Panamá, Argentina y Brasil.

Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Chile usan dinero del erario, es decir subsidian los combustibles.

En nuestro caso, el subsidio es de unos $400 000 millones mensuales para la gasolina y $480 000 para el ACPM. Colombia tiene la tercera gasolina más barata.

El panorama no es sencillo, más cuando el déficit incide en la regla de la norma fiscal, déficit fiscal que hoy es elevado y se debe controlar so pena de serios problemas para la economía.

¿No subir el precio del galón de ACPM? Puede ser un arma de doble filo. Busca que la ya elevada inflación no se dispare al no incidir en el transporte de carga, pero el déficit del Fondo seguirá alto. ¿Hasta cuándo sostener la medida?

En 2023 las alzas en la gasolina deben ser más fuertes y queda la duda sobre seguir manteniendo la caña con el ACPM, tal vez también por temor a un paro de transportadores.

Lo cierto es que los subsidios distorsionan no solo el mercado, sino que hoy, cuando se sabe del daño que causan los combustibles fósiles y que en distintos foros varios organismos solicitan eliminarlos como medida para reducir su uso, mantenerlos va en contravía de las políticas sobre cambio climático (así Colombia sea un país poco emisor de gases de invernadero).

Un galón de gasolina a $20 000 y de ACPM a $22 000 o más no parecen viables a corto plazo por la encrucijada no solo nacional sino internacional. Entonces, así sea a regañadientes, habrá que ver cuánto se reduce el subsidio, hoy casi en el 50 % del valor real de un galón.

Esa es la encrucijada para el gobierno de una ecuación nada fácil se resolver: pobreza, inflación, combustibles y cambio climático.

Maullido: pobre espectáculo de la prensa frente al gobierno de Petro. Periodismo al servicio del uribismo.

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