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Corrupción, héroes y politiqueros

 

Los dineros que roba tanto personaje corrompido son recursos que se le quitan al desarrollo del país y a los más necesitados. Foto Wikipedia


¿Qué tienen en común Bernardo Elías el Ñoño, Emilio Tapia y Germán Vargas Lleras? Sí, hay un cordón umbilical que los liga de una u otra forma.

El reciente recibimiento multitudinario al corrupto Bernardo Elías, el Ñoño, en su pueblo Sahagún (Córdoba) representa tal vez que nada la razón por la cual tantas personas se embarcan en esas actividades delictivas: porque ser corrupto paga.

El Ñoño fue recibido como un héroe y se le celebra porque muchas personas se benefician con su accionar. Ha sido común que el corrupto piense que puede aprovecharse de los dineros públicos, es condenado por poco tiempo y luego sale a disfrutar de lo ganado ilegalmente porque lo que se devuelve es poco.

Y eso si es acusado, capturado y condenado, porque lo usual es que no pase nada de esto. El informe de Transparencia de la Presidencia de la República con datos de 2010 al primer semestre de 2023 no solo es revelador, sino que asusta: de las 57.582 denuncias que se encontraron en la Fiscalía por corrupción, solo 3.460 han recibido condena, poco más del 6%.

Se volvió paisaje el tema, ni los entes que deben investigar lo hacen y se convierten en cómplices.

Hay otro caso diciente, el de Emilio Tapia, quien se ha convertido, para tomar prestado el término, en un corrupto en serie con múltiples hechos y aunque ha sido condenado, ha recuperado la libertad, vuelve a caer e incluso tras las rejas ha seguido haciendo y deshaciendo.

Una encuesta del periódico El País de España divulgada en mayo encontró que el 80 % de los colombianos considera que la corrupción es el mayor problema del país.

Otro análisis de Transparencia, con información de 2016 a 2020 encontró corrupción que comprometía $13 billones, de los cuales apenas podrían recuperarse cinco. Ocho billones en manos de todo tipo de delincuentes de cuello blanco, porque no hay lugar de la administración pública sano. (Hay datos extraoficiales que dicen que esta modalidad delictiva sustrae $50 billones a las entidades públicas, dineros que deberían servir para remediar necesidades de los menos favorecidos).

Ese análisis mostró que la corrupción afecta en especial a las entidades de la Rama Ejecutiva (73%): Gobierno Nacional, Gobernaciones y Alcaldías. Y se pasea por todos los departamentos y ciudades, desde Bogotá a Valle del Cauca, pasando por Atlántico y Antioquia.

Entonces, pese a que los corruptos siguen robando y a que la ciudadanía considera que es el peor problema, poro se hace por combatirla. ¿Y cómo combatirla si los mismos partidos políticos están untados hasta los pies?

Resulta llamativo que el líder de Cambio Radical, el consumado politiquero Germán Vargas Llenas, quien recorre el país dando cátedra de interés por el futuro del país, ha apadrinado decenas de personajes corrompidos y se apoya por ejemplo en el muy cuestionado clan Char en el Atlántico para armar componendas.

No en vano el portal Las Dos Orillas presentó una de sus notas como “El prontuario criminal de Cambio Radical”. Hasta 2017 tenía el liderato indiscutible de personajes corruptos: 19 congresistas condenados por parapolítica, de 44 investigados; 11 alcaldes investigados por presuntos hechos de corrupción, y 8 gobernadores, entre investigados y condenados.

Así, ¿quién va a frenar la corrupción? Más cuando todos los últimos presidentes han permitido funcionarios que mienten en sus hojas de vida o que han sido cuestionados por actuaciones irregulares en el pasado.

Nada sugiere que se le vaya a poner freno a esta seria problemática, aunque fuera para, como dijera el expresidente Julio César Turbay Ayala, “reducirla a sus justas proporciones”.

Mientras no se solucione, al país le quedará difícil avanzar a un mayor ritmo para sacar tanto ciudadano de la pobreza.

Maullido: como se volvió de bocón Iván Duque.

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