Ir al contenido principal

Pan y... Congreso (circo)

 

Los congresistas dejan mucho qué desear en la discusión de los proyectos más importantes. Imagen del Capitolio Nacional,. FotoWikipedia


Quienes pensábamos que este iba a ser un Congreso diferente con la renovación que hubo y la llegada de un amplio número de congresistas que se denominaban ‘del cambio’ quedemos defraudados. Es más de lo mismo y se ha reafirmado en los últimos días con la discusión de la problemática reforma a la salud.

El que es el centro de la democracia de un país, donde se debaten leyes y se exponen ideas ha resultado ser una institución con miembros que le apuntan a ser los más antidemocráticos, un hecho que no es de ahora sino que, cuando menos, ha sido evidente todo este siglo desde la llegada de Álvaro Uribe a la Presidencia y el surgimiento de movimientos contrarios a su gestión.

Antes de eso estaba conformado en esencia por fuerzas liberales y conservadoras, que para decirlo en términos populares, son la misma pendejada y siempre se han repartido la torta burocrática, se han amangualado para la aprobación de leyes y han sembrado costumbres indecentes como la inasistencia a las sesiones.

En otros países en el Congreso o Parlamento se discuten proyectos y se vota en bloque sí o no. Hay campo al menos para la discusión. Acá no.

Resultaba algo tragicómico esta semana leer y escuchar a varios representantes del Pacto Histórico, ante el bloqueo de la oposición al trámite de aquella reforma, diciendo que quienes desbarataron el quórum eran vagos que incumplían su deber. También se opusieron a discutir el proyecto artículo por artículo.

De inmediato en redes sociales les recordaron a representantes como David Racero y María Fernanda Carrascal comentarios de 2019 en la red X (antes Twitter) cuando eran oposición y se levantaban de las sesiones en protesta o a gritos (bueno, así hay que expresarse muchas veces en nuestro Congreso) pedían discusión de proyectos artículo por artículo.

Eso es lo que niegan hoy a la oposición. Esta vocifera que la reforma, al menos en sus orígenes, no tuvo suficiente discusión, pero los del Pacto repetían que había sido uno de los proyectos más ilustrados y discutidos. Sucedía, a la inversa, en el periodo pasado.

Es claro el temor al debate, a escuchar al otro porque ‘ya se ha informado y debatido ampliamente’, miedo a que así se diluya la aprobación y se alarguen una eternidad los debates, entonces queda al pupitrazo para aprobación en bloque. Reticencia a incluir observaciones y modificaciones ‘porque ya se han acogido la mayoría de las que hicieron’.

Lógico que la bancada de gobierno defienda los proyectos que este presente, pero no es cierto que ‘estos son las reformas por las que votó la gente’, porque antes de elecciones nadie conocía esos proyectos.

Asimismo, es lógico que quienes votamos por un gobierno de Gustavo Petro, creamos que las iniciativas se modifican durante las discusiones: se adicionan, se recortan, se complementan y hasta se mejoran en las discusiones abiertas, no que tienen que ser aprobadas tal como se presentaron porque ‘por eso votamos’.

Entonces ahora como antes solo quedan dos alternativas en los proyectos que generan serias desavenencias: pararse para dañar el quórum si se es opositor o votar en bloque para evitar cambios si se es de la bancada de gobierno y se tienen las mayorías necesarias.

Claro, los opositores no van a estar de acuerdo con muchas iniciativas del gobierno, pero al menos se debe dar la discusión extensa, permitir la manifestación de la democracia y no cercenar derechos de unos y otros.

Desbaratar el quórum y el pupitrazo limpio y sonoro no son las menores manifestación de la que debiera ser la casa de la democracia.

Maullido: Francisco Barbosa o Daniel Quintero, qué futuro el que le espera a Colombia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Salario mínimo: cómo aumentar la desigualdad

  La idea es que quienes ganen poco no ganen mucho más. Esa es la puja por el salario mínimo. Foto Public Domain Siempre resultará fastidiosa, por la inequidad y la injusticia que encierra, la pelea de los grandes poderos económicos para que no suba mucho el salario mínimo. Un discurso de doble moral, porque nada dicen ante los escandalosos aumentos de riqueza de empresarios e inversionistas. Claro, este es el summun del capitalismo, la aspiración, la meta: tener mucho así la mayoría tenga poco y por eso la lista periódica de los más ricos del mundo y del país genera admiración y grandes titulares en los medos sin siquiera una pizca de duda sobre todo lo que eso conlleva. Quienes ganan un mínimo o menos dependen de ingresos y no pueden planear el futuro. ¿Qué pasa si no tienen dinero antes del próximo cheque?, se pregunta Ingrid Robeyns, jefa de ética en la Universidad de Utrecht en su libro Limitarismo, el caso contra la extrema riqueza. Este año las utilidades del sistema f...

Andrés Pastrana se hunde cada vez más

  Andrés Pastrana en la cuestionada invitació a Ghislaine Maxwell, mano derecha de Epstein y amiga del expresidente, para subir e un helicóptero militar Es muy probable que nunca se sepa si el expresidente Andrés Pastrana participó en las fiestas de pederastia infantil del millonario Jeff Epstein, pero no quedan dudas de que viajó en el famoso avión con él, el Lolita Express y que tuvo una relación demasiado cercana -cómplice- con la asistente, Ghislaine Maxwell. Tantas menciones en los archivos liberados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos no pueden prestarse a otras deducciones. El expresidente no ha dicho la verdad y como el señor Epstein se suicidó y su asistente mantiene votos de silencio carcelarios, quién sabe si otro participante hablara de las andanzas de Pastrana en esa trama criminal. En el Reino Unido encerraron e investigan al ex príncipe Andrés, por su cercanía con Epstein; el ex embajador británico en EEUU, Peter Mandelson no solo renunció, sino que...

Medellín y el mar de su alcalde fantoche

  Así será el mar de Fico en una ciudad que siempre le ha dado la espalda al agua. Imagen de render, Alcaldía de Medellín. Con esa pose y esa voz entre medio camaján y nea, el alcalde de Medellín, Fico Gutiérrez, anunció sin sonrojarse que la ciudad tendrá su mar, porque “a nosotros no nos queda nada grande”. Será una inversión de decenas de miles de millones de pesos en el sector suroeste de la ciudad. Una enorme piscina con arena y olas. Una obra para ‘chicaniar’, como todavía decimos muchos. Extraño que el alcalde se interese por el agua, aunque esta obra tiene otra connotación. A la ciudad la atraviesan unas 250 quebradas, no pocas debajo de edificaciones y vías, pero con alguna parte descubierta. Como dijo hace poco el urbanista Alejandro Echeverri, retomando viejas ideas de otros planeadores, podrían ser parques y así cada habitante tendría uno a solo 10 minutos o menos de su casa. Mientras Medellín anuncia su mar, el río Aburrá-Medellín sigue corriendo sucio de sur a n...