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¿Qué pretende Uribe?

 

El expresidente Uribe llamó al Ejército a desconocer al presidente Gustavo Petro. Foto Flickr


No es mera casualidad que cuando el expresidente Álvaro Uribe Vélez se sienta en el banquillo de los acusados por la comisión de posibles delitos, comience a liderar la oposición e insinúe a los militares insubordinarse contra el gobierno legítimo de Gustavo Petro.

El hecho fue callado por la mayoría de los medios o minimizado. De haber sido Petro el que llamara a la sublevación hubiera sido escándalo nacional (dándole razón a la actriz Margarita Rosa de Francisco de que los periodistas son la primera línea de la derecha).

Pero volvamos al tema principal: Uribe comenzó a encabezar la oposición, que lleva dos años acéfala porque los pronunciamientos de su equipo no pasan de meros apuntes, quejas o niñerías en la red X.

Uribe no solo sugirió a los militares rebelarse, sino que ha comenzado a postear con fuerza contra decisiones, anuncios y palabras de Petro. Había guardado cierto silencio frente a este y sus pronunciamientos eran tibios. ¿Cómo podría interpretarse? Lógico, lo primero que se viene a la cabeza es que pretende blindarse contra una posible condena por los delitos de que es acusado. No es descabellado, pero puede haber otras explicaciones. Por ejemplo, generar una mayor reacción ciudadana contra el gobierno e invitar a sus congresistas a atacarlo con mayor fuerza.

Recuerda además que su interés, su énfasis y la base de sus ideas es la seguridad a cualquier costo. Ya lo vivimos durante ocho nefastos años en el irrespeto a la vida de miles de sus conciudadanos pobres. Para él, todo lo que suene a guerrilla, insurgencia o grupo criminal que haya nacido de la guerrilla solo merece bala o cárcel. No hay término medio. No hay posibilidades de diálogos (aunque lo intentó en su momento) y mucho menos de paz.

Los ataques de esos grupos en el Cauca revitalizaron su mensaje y le sirvieron de excusa para pisar fuerte en el panorama político, en particular en la lucha de la derecha contra el primer gobierno de izquierda.

Toca esperar cómo evoluciona este liderazgo, qué más hará, si tratará de subvertir el orden institucional o solo buscará posicionar la derecha para las próximas presidenciales. ¿Se desbocará más si el juicio en su contra avanza?

Lo otro que quería comentar es la patinada que pegan quienes se dicen de centro, que, insisto, para mí no existe.

En varios mensajes en X, el columnista Juan Carlos Botero defendió al centro y explicó que no tiene nada de tibio. Sus palabras fueron secundadas, por ejemplo, por Humberto De la Calle.

Entre lo que dijo, figura: que la persona de centro no aspira a quedar bien con todos. “Al contrario: tiene el valor de saber que va a quedar mal con todos, y aun así defiende su posición y sus ideas”.

Más: “Ser de centro implica defender la vía democrática”. Y como ideología citó “la defensa de la democracia y la búsqueda del bien común”.

Todo lo que menciona, es el objetivo de la derecha y de la izquierda, aparte de que él solo concibe la extrema derecha y la extrema izquierda.

Mejor dicho, reitera sin quererlo que el tal centro… no existe.

Maullido: mala hora para la educación: todos los líos para la rectoría de la Nacional y la de Antioquia y el Politécnico JIC en crisis económica. Y dizque a todos los gobernantes interesa la educación…

 

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