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Los otros rostros de Uribe

 

El juicio a Uribe mostró una de sus caras de un cuestionado personaje. Imagen Pixabay


A Álvaro Uribe Vélez se le conoce muy bien el rostro de político beligerante que, como se ha visto una y otra vez, se vale de lo que sea para conseguir sus fines. Casi de todo, o si no recordemos la yidispolítica. O lo que le acaba de suceder en el juicio con el senador Iván Cepeda.

Pero Uribe tiene muchos más rostros. Es un capitalista y neoliberal a morir, amante del dinero, vengativo con fuerza, imponente y todo esto lo adoba con una imagen cultivada de padre. Sí, padre de los paisas, de sus subalternos en su gobierno, a todos ellos protegió pese a denuncias en contra y casi siempre cayeron parados. Un padre que se considera salvador de la patria con su seguridad democrática.

Desde antes de que fuera presidente, me decía un conocido que Uribe amaba el dinero, así hable de sus propiedades como una finquita. No olvidemos que trató de anexarse baldíos de la Nación en su predio de El Ubérrimo en Córdoba. Tampoco ignoremos que por eso mismo siempre ha sido defensor del capital, principio y fin de la generación de empleo y de la riqueza según repite, de modo que el trato a los empresarios ha sido generoso, incluso, o mejor, así debiera desmontar privilegios de los trabajadores.

Un amor inculcado a sus hijos, que casi por arte de magia, y con algunas situaciones poco claras, se convirtieron en exitosos y acaudalados empresarios.

Un rostro que lo ha motivado a entregarles a los empresarios servicios que prestaba el Estado, bajo el débil argumento de disminuir la burocracia y mejorarlos.

Vengativo a morir. Es otro de sus rostros. El confuso suceso sobre el asesinato de su padre, todavía objeto de variadas versiones, lo llevó a centrar su carrera en vencer a las Farc, a las que no les perdona incluso ahora tras los Acuerdos de Paz. Y por eso mismo se mantiene encima de Juan Manuel Santos, acusándolo una y otra vez de actuaciones ilegales.

No le importó llenar de sangre el territorio nacional, buena parte de ella sangre inocente de colombianos pobres.

Ese odio a quien se le interpusiera o denunciara, lo enfocó también en el senador Cepeda, con lo cual se clavó el cuchillo. Pero debemos tener presente que quienes lo acusaron o controvirtieron, desde estudiantes hasta políticos y periodistas sufrieron su ira y algunos debieron exiliarse.

Ha sido Uribe un político calculador, mañoso, a quien poco le importó someter de modo voluntario a los jefes del paramilitarismo para luego extraditarlos y de este modo hacer poco creíbles cualquier declaración en su contra.

Sí, Uribe tiene muchos rostros. No solo el de un pobre expresidente acusado por servirle abnegadamente a la patria. Ha sido demasiado vivo para explotar todas las circunstancias a su favor. Consideremos que sus largos y poco útiles consejos comunitarios lo encumbraron como una persona que se desvivía por sus conciudadanos y trabajaba y trabajaba para servirles. De esta manera se fue construyendo un culto a su alrededor, que es aún hoy la base del Centro Democrático y la razón por la cual todavía convoca a las urnas a un alto número de colombianos.

No ha sido ningún colombiano ejemplar y sí uno con muchos rostros, todos cuestionables así como buena cantidad de sus actuaciones.

Maullido: qué mal quedó la prensa corporativa por el juicio a Uribe. Vendió sus principios para tratar de rescatar al enlodado expresidente.

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