Ir al contenido principal

Se perciben cambios importantes

 

Ganaderos venderán tierras para que los campesinos produzcan en ellas. Acá, ganado en Córdoba. Foto Wikipedia Commons


A solo dos meses largos del nuevo gobierno que dirige Gustavo Petro vale preguntarse si son tan ciertas las afirmaciones de líderes y ciudadanos opositores de que se está gestando un desastre sin precedentes en distintos frentes.

¿Habrá caos económico, como sugieren por la reforma tributaria en discusión? ¿Se irán las inversiones, cerrarán empresas y volarán al extranjero dineros y empresarios?

Para responder, lo primero es recordar que el ministro de Hacienda, José Ocampo, es un dirigente curtido respetado en distintos escenarios e instituciones internacionales. No es ningún aparecido

Segundo: resulta curioso que las voces más altas y a veces disonantes provengan de quienes más tienen y de empresarios que han recibido incontables beneficios tributarios de varios gobiernos.

Todo este ruido sobre este y otros temas, de gran despliegue mediático, busca que no se vea lo que ha hecho el gobierno en estos dos meses largos y crear la sensación de vacío y de salto suicida.

Pero no, en estas semanas sí ha habido avances. No solo los trámites en el Congreso de leyes necesarias e inaplazables como la reforma política, la prohibición de corridas de toros y peleas de gallos, más otras que nadie había querido abocar, como la legalización del uso recreativo de la marihuana.

Miremos que al fin salió Escazú, que Iván Duque y el Centro Democrático sabotearon varios años, pese a que aquel se promocionaba en el campo internacional como un decidido defensor del medio ambiente. Una ley que protegerá más nuestros recursos naturales y a los líderes que los defienden.

Avanza la llamada paz total, que recibió el apoyo de la OEA y del Consejo de Seguridad de la ONU, haciendo ya curso en el Congreso la reforma a la ley de orden público, y comenzarán los diálogos con el Eln a ver si se le reducen cargas a la multiforme y deforme conflictividad colombiana.

Se activa el Acuerdo de Paz en un punto clave como la Reforma Rural Integral, gracias al compromiso firmado con la Federación de Ganaderos para comprar tres millones de hectáreas, así reste definir mecanismos para la compra (de dónde saldrá el dinero) y qué tierras son útiles. Uno de los puntos más importantes en las promesas del gobierno.

En ese sentido, se logró la titulación de 681 372 hectáreas con 11 200 títulos para 10.800 familias de comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes.

Además, se reactivaron las comisiones para implementar el acuerdo.

Aunque es pronto para cantar victoria, septiembre fue el mes con menos líderes asesinados y 20 grupos ilegales están interesados en la paz total.

Se reanudaron relaciones con Venezuela y se reactivó la frontera. Y en otras acciones de beneficio general, se redujo el precio de fertilizantes y de muchos medicamentos. Asimismo, se reducirá el valor de la energía mensual que ahorca a los colombianos.

Y se podría seguir. Si bien hay temas por concretar (petróleo, entre otros) y declaraciones que aún se hacen a la ligera, se nota la voluntad de cambio, de favorecer a los más necesitados y de enfrentar asuntos que nadie quiso tocar.

Obvio esos nuevos aires no son del gusto de políticos y de ciudadanos que no entienden que las épocas cambian, que conceptos e ideas se van remplazando por otras y que así ha sido siempre, esta vez en favor de esa gran parte de la población excluida.

Claro, en el caso colombiano ha habido retrasos por el pensamiento unanimista y avasallante (no unánime) que nos rigió durante tantas décadas.

Ideas muchas veces enclaustradas en conceptos y creencias religiosas que se esgrimen a conveniencia, como en la marihuana, en tradiciones que van perdiendo sentido, así como en la tozudez derivada de sentirse huérfanos del poder.

No, cosas sí se han hecho. E importantes. La tal debacle nacional no la percibo por ningún lado.

Maullido: difícil aceptar que Empresas Públicas de Medellín haya caído tan bajo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El triste presente del Pacto Histórico

  Otro de los problemas del Pacto en su actual devenir errante es la aparición de fisuras internas acerca de la manera de entender el momento histórico del país. No todo es unión. Foto Pacto Histórico Mal comienzo del Pacto Histórico como partido de oposición tras la terminación del gobierno progresista. Como que no atinan sus líderes a descifrar el camino y cómo buscar de nuevo ser gobierno. Y es que el Pacto tiene problemas serios. Gustavo Petro era su líder antes de convertirse en presidente y vuelve a serlo ahora, pero los momentos históricos han cambiado. Un porcentaje nada desdeñable de la derrota del progresismo en las elecciones se debió al mal gobierno de Petro, por su incapacidad para ejecutar y la forma como se hizo coger odio insultando a todos los contradictores o a las instituciones que no respaldaban sus iniciativas. Su personalidad megalómana hace que sea el centro de todo, el que tiene la última palabra y el que dice qué hacer y qué no. Una muestra clara es la ...

El prontuario de Paloma Valencia

  Elitista, clasista, racista, antiderechos y defensora de los poderosos, esa es en verdad Paloma Valencia, quien ahora busca incautos que crean que cambió. Foto Wikipedia Commons Por más que su nombre lo sugiera, Paloma no es una mansa paloma. Es un lobo feroz, que hoy representa todo lo que el país no quiere, eso que ha ido dejando de lado: violencia política, racismo, desconocimiento de derechos, favorecimiento de los poderosos. Quiso, en su discurso de victoria en la consulta que le fue favorable con indiscutida supremacía, retratarse como una mujer centrada y de centro, afín al diálogo y a las buenas maneras políticas, pero no, Paloma Valencia no es eso: ha sido durante toda su carrera política una acérrima defensora de Álvaro Uribe, de todo lo que este representa e hizo en sus gobiernos y por fuera de ellos, de lo que pregona su líder, que ha comparado con casi un dios en arrebatos cercanos a la locura adoración. Ahora, con su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Uribist...

Salario mínimo: cómo aumentar la desigualdad

  La idea es que quienes ganen poco no ganen mucho más. Esa es la puja por el salario mínimo. Foto Public Domain Siempre resultará fastidiosa, por la inequidad y la injusticia que encierra, la pelea de los grandes poderos económicos para que no suba mucho el salario mínimo. Un discurso de doble moral, porque nada dicen ante los escandalosos aumentos de riqueza de empresarios e inversionistas. Claro, este es el summun del capitalismo, la aspiración, la meta: tener mucho así la mayoría tenga poco y por eso la lista periódica de los más ricos del mundo y del país genera admiración y grandes titulares en los medos sin siquiera una pizca de duda sobre todo lo que eso conlleva. Quienes ganan un mínimo o menos dependen de ingresos y no pueden planear el futuro. ¿Qué pasa si no tienen dinero antes del próximo cheque?, se pregunta Ingrid Robeyns, jefa de ética en la Universidad de Utrecht en su libro Limitarismo, el caso contra la extrema riqueza. Este año las utilidades del sistema f...