Por más que su nombre lo sugiera, Paloma no es una mansa paloma. Es un
lobo feroz, que hoy representa todo lo que el país no quiere, eso que ha ido
dejando de lado: violencia política, racismo, desconocimiento de derechos,
favorecimiento de los poderosos.
Quiso, en su discurso de victoria en la consulta que le fue favorable
con indiscutida supremacía, retratarse como una mujer centrada y de centro,
afín al diálogo y a las buenas maneras políticas, pero no, Paloma Valencia no
es eso: ha sido durante toda su carrera política una acérrima defensora de
Álvaro Uribe, de todo lo que este representa e hizo en sus gobiernos y por
fuera de ellos, de lo que pregona su líder, que ha comparado con casi un dios
en arrebatos cercanos a la locura adoración.
Ahora, con su fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Uribista, un
uribista que, este sí, se disfrazó de paloma durante su campaña en la consulta,
quedó más claro qué representa y qué busca. Oviedo llegó al gobierno del
uribista Iván Duque de la mano de María de la exministra María del Rosario
Guerra, política de afectos cercanos del expresidente.
Recordemos que el prontuario de la señora Valencia es extenso. Un
prontuario centrado en la negación de iniciativas a favor de los más
necesitados y en la igual negación de derechos de las minorías, aparte de
invocar la violencia en diferentes ocasiones.
No hay que horadar con profundidad en la historia de estos últimos años
para ver qué representa-
Pidió que dividieran el Cauca para no mezclarse con los indígenas y
gritó que les quitaran el agua y los alimentos en una protesta.
No acepta los Acuerdos de Paz y tampoco la Jurisdicción Especial de Paz.
Ha dado claras muestras de racismo a lo largo de su carrera y ha
rechazado derechos de las minorías, así como el derecho de las mujeres a
decidir sobre su cuerpo, como en el caso del aborto.
Durante el gobierno Petro, rechazó las reformar que favorecían a la
Colombia necesitada: la laboral, la pensional, la de la salud y también la
jurisdicción agraria, aparte de alzar su voz para protestar contra el alza del salario
mínimo.
Tampoco estuvo de acuerdo con el Ministerio de la igualdad y su grupo
lanzó fuerte campaña contra el enfoque diferencial en el Acuerdo de Paz, con el
cuento de la ideología de género.
No podemos olvidar su reciente participación en foro de su consulta en
el que desconoció el genocidio de Israel en Gaza y ha insistido en restablecer
relaciones con el Estado genocida.
Respalda, entonces, todo lo que pregona y defiende su jefe y candidato
en la sombra, Álvaro Uribe Vélez, desconociendo además los crímenes de los
falsos positivos.
Es una paloma de élite, de clase. Sus antecedentes familiares tienen
gran peso sobre lo que es y cómo piensa: los Valencia están relacionados al
Cauca como una familia explotadora y esclavista, con lo cual consiguió
propiedades y su riqueza, de ahí sus constantes manifestaciones contra los
indígenas.
Esta es sola parte de su prontuario que sugieren que siempre se decantó
por los poderosos contra los derechos y necesidades de los demás.
Maullido: El tal Fico Gutiérrez obtuvo en las urnas lo que ha sembrado.
Un personajillo que deja demasiadas dudas.

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