¿Estamos peor o mejor que antes? ¿Evoluciona el mundo hacia un bienestar
de toda su población o de solo unos? 2023, la época que nos tocó, enormes contrastes
de un planeta que parece loco, cada vez más interdependiente, así unos se
beneficien más de esas relaciones que llegan a cualquier rincón.
Dicen autores, como Steven Pinker, que la humanidad está mucho mejor que
antes. Y el 31 de diciembre lo reafirmaba en sus palabras el reconocido
columnista Nicholas Kristof en The New York Times: menos conflictos, menos
guerras, avances en todos los frentes, la salud está mejor que nunca.
¿Es cierto todo eso? 2023 que sorprende y muestra una humanidad dividida
entre los que se benefician de los avances y los que no. Y una gran parte de
los 8000 millones que ahora soporta la Tierra que tratan de sobrevivir.
Sí, hay unos 750 millones de pobres y en África más de 280 millones de
humanos en solo cinco países no saben si morirán de hambre este año. Tal vez no
todos, millones sí, pero no saldrán en los titulares de prensa.
En estos sí ha habido espacio para el chabot ChatGHT, un gran avance en
Inteligencia Artificial que entre otra crea textos, remplazando a las personas.
Eso, mientras una serie de artículos del MIT mostró como el desarrollo de la IA
está ampliando las diferencias entre el norte y el sur y se ha formado como un
nuevo colonialismo, aprovechándose de la pobreza o menores recursos de las
gentes y países de ingresos bajos y medios.
¡Oh, ChatGPT! Pero hay más. En el Laboratorio de Máquinas Creativas en
Columbia University científicos prosiguen con su desarrollo: la creación de
robots con conciencia, que hasta sepan cuándo actúan mal y lo corrijan.
¡Fantástico!. Mucho mejor que lo que sucede en Grecia, donde Sara
Mardini y Sean Binder son juzgados por rescatar humanos asiáticos y africanos
en el Mediterráneo. No, la orden es que se ahoguen. Un problema menos, así no
puedan comprar los objetos y productos novedosísimos que producen los genios
del norte.
Es un mundo raro. Ambivalente. Una terapia experimental curó al 73 % de
los pacientes de mieloma en dos ensayos clínicos, según investigadores del Tish
Cancer Institute en Icahn School of Medicine en Mount Sinai. Y 10 niños que
nacieron sin la capacidad de que sus cuerpos combatan infecciones, ahora
tendrán defensas gracias a una prometedora terapia genética, reportó el New
England Journal de Medicine.
Mediante el sistema de edición genética CRISPR-Cas9 se corrigieron
mutaciones responsables de la cardiopatía dilatada, que afecta a una de cada
250 personas en el mundo, se escribió en Science Translational Medicine. Solo
una muestra de lo que puede venir. ¿Una esperanza para todos o para quienes
viven en países desarrollados?
Sí, el mundo ha progresado. Y habría qué ver que se entiende por el
mundo. Avances en salud y tecnología que poco importa a quienes hoy no pueden
comer o viven con solo o menos de US$2.15 al día, nueva medida para tasar la
pobreza extrema. Tampoco a los 750 millones de pobres, o a esos 3100 millones
que no son ricos ni pobres extremos pero que a duras penas sobreviven tasando
sus recursos, una categoría que expertos solo llaman ‘los vulnerables’.
Sí, 2023, un mundo prometedor. Avances, avances. Logros. Y pobreza,
hambre, injusticia, como esa que viven niños nigerianos menores de cinco años que
sus padres creen que son brujos y dejan abandonados en las calles a su suerte (muerte).
Un canto a la esperanza, ¿Cómo lo pueden hacer millones de personas que
hoy contemplan el suicidio como salida? Como no la tuvieron 115 indios que se
suicidaron cada día el año pasado en India.
Progreso e ignorancia. Salud y hambre. Qué contrastes los que tiene
nuestra era. ¿Estamos mejor? O, digámoslo: ¿quiénes están mejor?
Maullido: la prensa colombiana escoge escándalo: callada frente a
chuzadas a campaña Petro. Descrédito.

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