Las palabras del
presidente Gustavo Petro en foros mundiales piden no producir combustibles
fósiles y a países en desarrollo cambiarles deuda por protección climática.
Es un lobo solitario. Este
año emisiones aumentarán 0.8% frente a 2023, van 8 % más desde el Acuerdo de
París en 2015.
La temperatura de la
Tierra estará este año en 1.5° C más frente a era preindustrial, objetivo de
aquel Acuerdo.
Empresas como Exxon Mobil duplican
operaciones petroleras y la BP y Shell desisten de energías renovables: los
ingresos de los fósiles son muchísimo más altos.
En la COP29 países ricos
solo prometieron ayudas por US$300 000 millones año a 2035. Se necesita tres
veces eso.
No hay voluntad. Estamos camino
a temperatura de 2.7° C a 2100, pero los daños del cambio climático se sienten
en todo el planeta.
El fracaso internacional
es evidente. Prima el dinero sobre el futuro de la humanidad.

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