No se había visto nunca como en el debate a las bebidas azucaradas en
2016, la presencia de 70 lobbistas (1) en el recinto del Congreso, torciendo la
‘voluntad’ de los congresistas y no es difícil adivinar con qué. No descubrimos
nada si recordamos la cantidad de congresistas involucrados en casos de
corrupción, entre otras recibiendo dinero.
No fue el único episodio. En 2022 negaron la inclusión de un impuesto a
tales productos en la reforma tributaria.
Duele y molesta que el Congreso haya enterrado la reforma laboral que
beneficiaba a millones de colombianos. Pero no olvidemos que fue el Congreso el
que con celeridad recortó los derechos adquiridos con la reforma de Álvaro
Uribe Vélez, que redujo los recargos dominicales y festivos y las horas extras
nocturnas, con la excusa de generar un empleo que nunca se creó. (2)
Aunque el Congreso debería estar al servicio de sus electores, no lo
está. Obedece a intereses partidistas y personales con amplia financiación de la
empresa privada y de particulares, que hipotecan así futuras decisiones.
No es de extrañar entonces que en temas cruciales que implica beneficios
para la economía o la salud de los ciudadanos, se haya legislado o evitado
legislar para favorecer a los empresarios, que se convierten en fuertes grupos
de presión.
Sería ingenuo creer que en el hundimiento de la reforma laboral no
tuvieron que ver los gremios económicos y su enorme capacidad de disuasión. Las
declaraciones tan escuchadas a los miembros de la Comisión 7ª del Senado y a
otros congresistas y políticos en el sentido de que se archivó en beneficio del
país y los mismos trabajadores, se puede entender perfectamente “a beneficio
del empresariado”, que es como se resume el país para muchos legisladores.
La lista es larga, pero citemos unos casos. Las trabas a los impuestos a
las bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados, de los cuales hubo que
exonerar muchos que producen las grandes empresas (presentes con su lobby).
Asimismo, los peros al etiquetado de los productos para que el ciudadano
pudiera hacer una elección informada al adquirir determinados productos.
Todos los intentos frustrados -hasta que se dio- para aprobar la ley
contra el plástico de un solo uso, debates en los cuales se observó un buen
número de ‘agentes disuasivos’ de la industria del plástico en los pasillos del
Congreso. Demoras pese a una ilustración e información científica grande,
actuación que igualmente se vivió con la prohibición de las corridas de toros.
Años y años en contra de la gran corriente ciudadana solo para proteger algún
sector ganadero.
Hoy se aprecia de nuevo cuando se va a discutir una vez más, la enésima,
un proyecto para que tan ilustres congresistas se rebajen su salario, a lo cual
ahora también comienzan a oponerse, contrario al pensamiento general de la
gente en las encuestas.
¿A quiénes obedecen los congresistas? Por estos días se volvió a
denunciar la presencia activa de ‘disuasores’ de las industrias de alimentos,
para evitar que se cobren los impuestos ya estipulados.
Es tonto creer que esa disuasión se adelanta solo con palabras. (3)
De este modo, el poder del capital pudo, una vez más, que devolverles
beneficios a miles de aprendices del Sena, a millones de trabajadores que
trabajan de noche o en domingos y festivos, de favorecer a los padres con una
licencia de paternidad, disminuir la desigualdad laboral de géneros, la
protección laboral a personas LGBTIQ+, la formalización de más de 60 00 madres
comunitarias del ICBF y muchos más perjudicados.
La economía no está pasando por buen momento, vuelven a repetir los
opositores a la reforma, como si alguna vez que se discutieron beneficios para
los trabajadores, hubiera estado boyante según esos negacionistas a favor del
empresariado.
Maullido: Muy difícil obtener buenos resultados cuando ha habido 52
ministros en menos de tres años de gobierno.
1. El Congreso, pese a intentos desde 1995, no ha querido reglamentar el trabajo de los lobistas. Se entiende fácil porqué.
2. Efectos de la Reforma Laboral: ¿más trabajo y menos empleo?, Juan C.
Guataquí y García suaza, Universidad El Rosario)
3. Congreso Visible, Sonia Cifuentes cita a funcionario del Mininterior:
el cabildeo en Colombia es una actividad en donde puede pasar de “todo”.
Pueden presentarse argumentos válidos que busquen convencer a un congresista de
rechazar (o aprobar) un proyecto de ley, hasta ofrecimientos de dinero y
prebendas para proteger algunos intereses.

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