He sostenido que mientras más armas nucleares tengan las potencias,
menos probabilidad de una guerra nuclear. Cada una tendría cómo responder en
caso de agresión; caso diferente si solo una las tuviera.
Pero ese no es el asunto. Hoy es Israel que está desestabilizando buena
parte del mundo. Un extermino de la población palestina cada vez más atroz,
matanza diaria que cuenta con el apoyo del gobierno y los políticos
estadounidenses y europeos que asumen estúpidamente que cualquier defensa de
los palestinos es antisemitismo, muestra clara del inmenso poder de los judíos
en el mundo occidental desarrollado.
Así, se dividió el mundo. Y quienes están con los palestinos temen la
reacción de energúmenos y poco sesudos gobernantes como Donald Trump, dedicado en
su segundo mandato a amenazar a diestra y siniestra.
Para ajustar, el criminal primer ministro sionista, Benjamin Netanyahu,
acosado por problemas políticos internas y serias acusaciones de corrupción
atacó Irán con el pretexto de destruir inexistentes armas nucleares o avances en
su fabricación. Y el mundo en silencio observando un ataque injustificado que
cobró la vida de cientos de iraníes. Nadie mueve un dedo ni denuncia por el
temor al anaranjado presidente norteamericano. A ese nivel se ha llegado.
Un cinismo sin límites, sabido que Israel tiene armas nucleares y no
quiso hacer parte del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares y nunca
las otras potencias lo han conminado.
Entonces, hay reunión de la OTAN y el bloque acepta aumentar el presupuesto
para defensa (armas, guerra), aumento a costa de la inversión social,
descuidada en todo el mundo como hacía mucho no se vivía.
Un incremento porque también algunos ven a Vladimir Putin como una
futura amenaza para la estabilidad europea al insistir este en la guerra contra
Ucrania para anexar a Rusia extensos territorios, reconociendo el poco avance
que tiene hoy aquel país en su defensa y recuperación de zonas copadas por los
rusos.
Para algunos analistas, estas guerras que hacen que buena parte de la
población mundial contenga el aliento benefician en especial a la poderosa
industria armamentista de Estados Unidos, Europa y Rusia, feliz porque cada vez
se demanda una mayor cantidad de toda clase de armas modernas.
Como se ve, nada está claro. Y fastidia y dice mucho del actual estado
de la humanidad cómo tres o cuatro personas deciden la suerte de millones de personas,
de sus territorios y de sus riquezas, ante unas Naciones Unidas que no tiene
dientes para hacerse sentir y termina siempre como convidada de piedra,
viviendo a punta de comunicados para rechazar todas estas violaciones al
derecho internacional.
Un orden mundial a punta de amenazas y violencia pura y dura que no
parece tener fin en el futuro inmediato y que convierte al resto del planeta en
puros observadores, hasta que, de pronto, les toque soportar los embates de
estos poderosos caciques de la muerte.
Maullido: el alcalde Fico Gutiérrez parece olvidar que fue el primero
que se acercó a los jefes de las bandas en su primera administración. Ahí sí no
le parecían la gran amenaza.

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