Nunca una persona de tan
alto rango se había asociado a tan grande cantidad de crímenes o delitos. Esa
persona es el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Sí, acaba de ser absuelto
por el Tribunal de Cundinamarca de la condena que se le había impuesto por soborno
de testigos, caso que irá a casación, pero es sabido que este es el menor de
todos los casos sobre los cuales hay dudas de su actuación.
Nada menos, a principios
de octubre la jueza de Medellín, Claudia Marcela Castro pidió compulsar copias
a la Fiscalía para que investigue si Uribe y su hermano Santiago tuvieron que
ver con el homicidio de Jorge Eduardo Umaña y Jesús María Valle.
Es solo el último episodio
jurídico que pide investigar al expresidente, cuyo rol en diversos hechos, por
ser determinador o por omisión, ha estado en tela de juicio hace muchos años.
Exactamente 10 años atrás,
la Fiscalía había solicitado a la Corte Suprema de Justicia investigar si Uribe
estaba relacionado con la masacre de 15 campesinos en El Aro (Antioquia) en
1997, masacre a la que diferentes fuentes lo han asociado casi que desde que se
perpetró el terrible asesinato de personas inocentes.
También se le ha asociado
con las masacres de La Granja en Ituango (Antioquia) y San Roque. Fueron masacres
cometidas por paramilitares y con estos siempre se ha relacionado al
expresidente desde que su familia poseía la Hacienda Guacharacas en este último
municipio.
Casi un dios para sus
seguidores por la cacería que realizó contra las Farc en sus ocho años de
gobierno y la protección de las clases más pudientes, Uribe no solo ha sido vinculado
a masacres y el asesinato de líderes, sino a otros hechos delictivos como
persecución a magistrados y periodistas, para no ir al más grave de todos los
casos: los 6402 falsos positivos, casi todos en su gobierno, pues aunque hasta
ahora no hay una voz que lo señale de manera directa como ordenador, siempre resultó
extraño que no se hubiera enterado de esos crímenes sistemáticos que involucraron
a las fuerzas del orden del Estado y muchas de cuyas víctimas fueron acusadas
por él de ser terroristas de las Farc.
Pero el expresidente ha
sido muy poderoso y es intocable en distintas esferas judiciales. En la Sala
Penal de la Corte Suprema tiene al menos 28 procesos abiertos y más de 180
denuncias ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara, de acuerdo con reciente
informe del portal 360. Todas guardadas en anaqueles por el poder que mantiene
y además por inoperancia de esos entes.
De forma continua reitera
que es respetuoso de las instituciones, que nunca ha actuado por fuera de la
ley ni perseguido a nadie. Pero qué difícil olvidar las chuzadas del DAS a
magistrados y periodistas, una tenebrosa dependencia con comunicación directa
con Presidencia y los montajes a funcionarios como el que él mismo denunció de
la relación del magistrado auxiliar, Iván Velásquez, con el delincuente alias
Tasmania, montaje que pronto se descubrió. Tampoco se puede olvidar que varios
periodistas se tuvieron que exiliar al acusarlos con insistencia de terroristas
o de ser miembros de las guerrillas.
El prontuario de Álvaro
Uribe Vélez es extenso. El único caso que avanzó fue por el que acaba de ser
absuelto en segunda instancia, los demás se han mantenido congelados en
archivos de organismos judiciales.
Un dios para sus
seguidores, pero un dios con el rabo tiznado y decenas de acusaciones en
contra.
Maullido: cada vez más
sucia la campaña para las elecciones 2026. Y eso que apenas comienzan.

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