No solo es que el
presidente de Estados Unidos esté cambiando el orden mundial para cimentarlo
sobre el uso de la fuerza y el poder autocrático, sino que es la punta de lanza
clara del resurgimiento con fuerza de un nuevo fascismo que tiene hoy diversos ejemplos
en el mundo, situaciones abiertas o encubiertas.
En estos días, contó The
New York Times, varias publicaciones “hicieron referencia a literatura neonazi,
limpieza étnica y conspiraciones de QAnon, reflexionaron sobre la deportación
de casi un tercio de la población estadounidense y promocionaron la letra de un
himno cantado por los militantes de extrema derecha de los Proud Boys”.
Los autores no fueron
personas del común vinculadas a esas estructuras de la extrema derecha:
trabajan en oficinas de la Casa Blanca y los departamentos de Seguridad
Nacional y Trabajo, utilizando cuentas oficiales del gobierno, cita el mismo
diario.
La Casa Blanca y el
Departamento de Seguridad Nacional publicaron un anuncio para el reclutamiento al
Servicio de Inmigración y lo acompañaron con la frase “volveremos a tener
nuestro hogar”, letra de una canción escrita por miembros de la autodenominada
fraternidad problanca.
Al insistirle a una
funcionaria de Seguridad Nacional sobre la relación de la convocatoria con el
himno supremacista, la portavoz Tricia McLaughlin afirmó que el periodista
participaba en una teoría conspirativa de izquierda, una respuesta evasiva pero
muy usada para atacar al contrario (recuérdese cómo Israel tilda de antisemita
a todo el que condene el genocidio en Gaza). No solo era la frase, al abrir el
anuncio sonaba la música de la canción.
Otro hecho demuestra las
acciones de ese nuevo fascismo. En Estados Unidos se adelantó durante 10 años un
proyecto genético de investigación para monitorear el desarrollo cerebral de
los niños, trabajo que podría generar descubrimientos sobre el impacto del ADN
en asuntos como el comportamiento y diversas enfermedades. Eran datos
confidenciales.
Pues bien, investigadores
independientes evadieron las medidas de seguridad de los Institutos Nacionales
de Salud y accedieron a los datos de miles de niños. El fin asusta.
La información ha generado
al menos 16 artículos que pretenden encontrar evidencia biológica de las
diferencias de inteligencia entre razas, clasificando las etnias según sus
puntuaciones en el Coeficiente Intelectual y sugiriendo que las personas negras
ganan menos porque no son muy inteligentes, según describió el mismo New York
Times.
El informe reveló que esos artículos alimentaron publicaciones racistas en redes sociales y en foros nacionalistas blancos, con millones de visitas, y algunos han sido citados por bots de inteligencia artificial como ChatGPT y Grok.
Encaja dentro de lo que ha
sido el gobierno Trump, enemigo a muerte de todo aquel que no sea blanco y
estadounidense. No se puede olvidar que el asesinado supremacista Charlie Kirk,
difusor de esas ideas, fue elevado casi a la estatura de héroe por este
gobierno.
Dice la definición que “el
fascismo es una forma extrema y específica de gobierno autocrático y
totalitario, caracterizado por un nacionalismo radical, el culto a un líder
carismático, militarismo y la eliminación forzosa de la oposición política. Busca
movilizar masivamente a la sociedad bajo un partido único para transformar el
Estado, suprimiendo libertades individuales y centralizando todo el poder”.
En las dolorosas épocas de
la primera mitad del siglo pasado, el fascismo integró la eugenesia (y el darwinismo)
como medios pseudocientíficos para justificar el racismo y la construcción de
una nación pura.
Para finalizar , miremos que hoy varios gobiernos en el mundo casi están alineados con la más extrema derecha totalitaria y supremacista. La limpieza étnica en Gaza, por ejemplo, no es casualidad .
La amenaza hoy es directa.
Maullido: cada vez es más
evidente cómo la prensa antioqueña está amordazada por la pauta publicitaria de
Alcaldía de Medellín y Gobernación de Antioquia.

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