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Sigan negándoles bienestar a los trabajadores

 

El salario mínimo no solo es vital para 2.3 millones de obreros, sino que incide en otros rubros económicos y administrativos. Foto PxHere


En la Conferencia Europea de Seguridad en Munich, Alemania, la popular congresista demócrata estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez (AOC) relacionó directamente el auge del autoritarismo con el aumento de la desigualdad. Los ciudadanos de a pie se alejan de la democracia porque las élites adineradas amañan el sistema a su favor.

“Los niveles extremos de desigualdad de ingresos conducen a la inestabilidad social”, dijo. Los políticos, agregó, tienen que “hacer llegar beneficios materiales a la clase trabajadora o de lo contrario caeremos en un mundo más aislado gobernado por autoritarios que tampoco hacen llegar nada a los trabajadores”.

¿Demasiada coincidencia con lo que sucede en Argentina y la reforma laboral? ¿Coincidencia con la nueva discusión sobre el salario mínimo en nuestro país?

Por grosero oportunismo, los políticos de derecha en plena campaña respaldan ahora el aumento del mínimo que había decretado el gobierno Petro, aunque cuando se expidió atacaron desde todos los costados. Los industriales dicen que no se puede rebajar, porque ya los trabajadores se programaron con ese aumento, no por otra razón. 

Y los comerciantes, ¡vaya cosa extraña!, sostienen que la reforma laboral, la disminución de horas de trabajo semanal y el mínimo los quebrarán. Pareciera que se quedaron en la época de la esclavitud (no es mentira que muchos trabajos siguen siendo puro esclavismo).

¿Qué hacer entonces mientras se decide de fondo, por el Consejo de Estado, la suerte del mínimo? La respuesta, desde el capitalismo salvaje, la tiene la precandidata por el Centro Democrático, Paloma Valencia: “Nosotros queremos más salario para los trabajadores y menos impuestos para los empresarios. Esa es la manera como construimos la economía fraterna, donde a todos les va bien…”

¿Entonces cómo se financia el Estado, cómo disminuye la terrible desigualdad si a los que más tienen se les rebajan gravámenes? Para buen entendedor, pasarles más y más servicios al sector privado, que siempre trabaja con ánimo de lucro. O gravar las clases media y baja, que constituyen la mayoría de la población.

Por eso, muchos no creen en los políticos ni en la democracia y votan por populismos autoritarios que no les arreglan nada y pueden antes clavarlos más, pero es el desespero o un tiro al aire a ver qué sucede.

Pero no pocos han despertado ya y exigen mejores condiciones de vida. Recordemos el estallido social en nuestro país.

En uno y otro caso, vienen las confrontaciones (como las que vive Argentina ahora) que pueden reforzar los sistemas autocráticos, y la represión violenta. Y ahí cuadra lo que dice AOC: o en realidad se trata de disminuir la desigualdad o vendrán sistemas más represivos. No es falso afirmar que buena parte de la derecha en Colombia se ha corrido al extremo y con mayor facilidad y frecuencia niega proyectos que benefician a los más pobres. Y pide castigo para quienes exigen sus derechos.

Dijo alguna vez el fallecido Papa Francisco: “Si tenés que trabajar 11 horas para cobrar 600 euros al mes y sabes que eso no te alcanza y encima tu empleador te dice que te conformes o que hay una fila enorme atrás esperando, eso es una esclavitud moderna”.

Es lo que el poder político y económico, en nuestro medio, no han querido entender y siguen defendiendo los privilegios de la minoría a expensas de los demás.

El salario mínimo debe ser justicia, no una causa política de ocasión ni un medio para que se enriquezcan los empleadores.

Maullido: la participación en política del alcalde de Medellín, alias Fico, en favor de su hermana es descarada.

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