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La minga sacó a relucir el matonismo antioqueño

 

Aspecto de los indígenas que protestaron en La Alpujarra. Foto del Facebook del diputado Manuel García


En menos de una semana a la Antioquia bravucona no solo se le salió la piedra de nuevo, sino que en parte dio razón a las declaraciones de Iván Cepeda sobre esta región, signada por el paramilitarismo y el narcotráfico, donde el nombre del expresidente Álvaro Uribe siempre aparece en primera fila.

Una obra con dos actos.

Primer acto. La directora del periódico El Colombiano publica en ese diario, hoy al servicio del ideario uribista, solo parte de esas declaraciones de Cepeda, dando a entender que insultó al departamento: Dice que, en palabras sintéticas, Antioquia se convirtió en cuna de la parapolítica, de la narcoeconomía y del terrorismo de Estado.

Omitió a propósito que el candidato del Pacto Histórico reconoció que la región había salido adelante gracias a su pujanza.

(Un simple análisis histórico le daría razón de sobra a Cepeda, para dolor de la dirigencia antioqueña que siempre ha estado relacionada con los males denunciados).

Segundo acto. Más de 500 indígenas de la zona de San Pedro de Urabá llegan a protestar al Centro Administrativo La Alpujarra en Medellín por incumplimiento, decían, de puntos acordados con la Gobernación.

De inmediato afloró el clasismo y racismo de los paisas. Para el gobernador, se trataba de un ataque (?) contra Antioquia. De la Gobernación y la Alcaldía publicaron fotos de ciudadanos ‘de bien’ de Medellín filados en las aceras dispuestos a enfrentar a los indígenas. 

Tras horas de tensión, hubo acuerdo y los indígenas partieron a sus tierras. Vinieron entonces las expresiones de bravuconería, racismo y respaldo a las acciones violentas del paisa uribista.

El gobernador Andrés Julián Rendón publicó mensaje de reconocimiento a la Policía y a los antioqueños de a pie, “a todos los que estuvieron vigilantes y firmes en la defensa de este pueblo libre”. Un tácito apoyo a la violencia por parte de particulares.

El alcalde Fico Gutiérrez agradeció a la Policía y a la ciudadanía (¿cuál parte de la ciudadanía?) por querer y proteger tanto a su ciudad.

Dando validez a las palabras de Cepeda, el expresidente Álvaro Uribe anunció un homenaje a la manifestación indígena, a la cabeza del concejal uribista, el por desgracia célebre Andrés ‘El Gury’ Rodríguez, que, con bate en mano, como ha sido su usanza, amenazó a quienes protestaban. El matonismo que se niega.

¿No es esto respaldo a la justicia por mano propia? Es lo que se desprende de las palabras de gobernador, alcalde y expresidente. Una refrendación del modus operandi de buena parte de la dirigencia política antioqueña y de la idiosincrasia paisa que tanto les duele que les recuerden.

No se necesitaron muchos días para que lo dicho por Cepeda fuera ejemplificado por los propios gobernantes antioqueños y, además, mostrara con claridad que no solo la campaña actual sino también las posturas de los partidos de izquierda y derecha evidencian que en el centro del debate político y el planteamiento de soluciones está la lucha de clases, la cual evitan mencionar en el uribismo, porque si no existe, no hay necesidad de cambiar nada.

Hay quienes no pueden ver a los pobres ni a los negros ni a los indígenas y en eso la Antioquia tradicional lidera.

Maullido: por mi parte, les creo a todas las mujeres que denuncian abusos del impresentable Hollman Morris.

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