Para muchas, el daño está hecho, pero que caigan los que tengan que caer
y no son todos los que hasta ahora han sido denunciados en redes sociales y
otros medios. Que caigan los abusivos, los que acosan laboral y sexualmente a
las mujeres, a sus compañeras de trabajo o a cualquier mujer.
Un movimiento #MeTooColombia #YoTeCreoColega que ha sacado a flote
decenas de denuncias de acoso a periodistas por periodistas o directivos de
empresas, como en Caracol Televisión y el canal público RTVC.
En medio de todo lo conocido, no pocas cosas llaman la atención sobre
cómo de entronizado ha estado el acoso en canales, emisores y periódicos.
Que hayan salido Ricardo Orrego y Jorge Alfredo Vargas del canal privado
es una muestra de que hay mucho de verdad en esas denuncias, así el canal haya
cortado el vínculo con ellos cuando la bola de nieve crecía, no antes. Otro
avance es que la Fiscalía cambió a la fiscal que lleva la denuncia del
controvertido gerente de RTVC, Hollman Morris, contra Lina Castillo, una joven
que lo acusó, hace años, de abuso. Un personaje muy controvertido porque no es
la única denuncia y pese a eso ha escalado posiciones dentro del movimiento
progresista, con el apoyo decidido del presidente Petro.
Llama mucho la atención cómo hay periodistas y personas que defienden a
los acusados y cómo Hollman se ha valido de su posición en el caso contra Lina, convocando incluso a una mensajes de respaldo de su equipo de trabajo. Pero son tan serias las acusaciones, que tuvo que salir -¡al fin!- la bancada
femenina del Pacto Histórico a pedir la dimisión del gerente.
Ha quedado en claro que los abusadores han sido muchos más y desde hace
mucho tiempo. Y que los directivos de los medios no les creyeron a las
periodistas que denunciaban los casos. Un ejemplo, El Espectador, sobre el cual
han comenzado a salir denuncias serias de acoso en el pasado sin que los jefes
tomaran cartas en el asunto, permitiendo de hecho los avances de los
acosadores.
Ahora sí, ante el revuelo y el escándalo, directores de medios, cuestionados,
como Caracol, salen a decir que están siguiendo las denuncias con seriedad y
tomando medidas, aunque durante muchos años las desconocieron y protegieron a
los acosadores. Dijo uno de los directivos que no son jueces frente a los
acosadores, aunque a diario vemos y escuchamos cómo juzgan al gobierno y a sus
entrevistados a su amaño y antojo. Para unas cosas sí lo son, no para defender
a las mujeres.
Recordamos en estos días como ese que llamo payaso de la derecha, Daniel
Samper Ospina, pasaba a amigotes fotos de las modelos que posaban desnudas o
semidesnudas para la revista Soho. Ahora se conoce que el exdirector de
noticias radiales de Caracol, Gustavo Gómez, compartía fotos que tomaba bajo
las mesas de trabajo de las piernas de las periodistas y las acompañaba con
comentarios sexistas. Explicó luego con gran cinismo que era camaradería, un
gesto amistoso, aunque nunca se le ocurrió tomar las piernas de los hombres.
Los medios han sido una cloaca en esto del acoso, en los que se ha
abusado de mujeres de muchas maneras. Ha sido desde siempre. Hace 15, 20, 30
años, cuando no existía conciencia, no pasaba de un enojo de la afectada y de
pedir que no la molestaran más, pero igual existía y era común.
No olvidemos el caso sucedido hace pocos años en el periódico El
Colombiano, uno de cuyos editores intentó abusar sexualmente de una periodista,
que denunció el asunto, lo llevó a los estrados judiciales y ameritó una
revisión de la Corte, que hizo un severo llamado al medio, que, como en esos
casos que se han venido denunciando, desestimó el reclamo de la periodista y la
revictimizó.
Ninguno de los acusados en estas dos semanas ha sido condenado. Se puede
presumir -en ese sentido- su inocencia, pero son tan convincentes y numerosas las
denuncias de las periodistas que se les cree y se les apoya. No están
inventando.
Orrego ya tiene su abogado, Vargas se excusó citando a su dios y a una
virgen. Todos tan olímpicos. Depravados que nunca pensaron en sus familias y en
el daño que podrían hacerles a sus colegas, que estaban en posición de
inferioridad, muchas de ellas principiantes, practicantes con sueños de ser
unas buenas reporteras que quedaron frustrados por estos personajes.
Que se destape todo lo que haya que destapar, pues seguro faltan más
acosadores por conocerse y caer. Por eso esperamos que el correo que habilitó la
Fiscalía para recibir las denuncias no deje de llenarse.
Por último, pensar, además, que varios de los acosadores y sus
protectores se han creído en los medios la voz de la ética y la moral. Qué daño
tan tremendo han hecho.
Maullido: el gobernador de Antioquia salió bien avispado para los
negocios (léase Fla y área metropolitana del oriente).

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