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Los dioses se aliaron con Trump e Israel

 

Destrucción de Beirut, Líbano, por parte de Israel. Se debe, dice, a la persecución de terroristas. Entonces parece que todos los libaneses lo son. Exterminio. Imagen tomada de Unicef


Cuando los gobernantes confunden la moral de toda una sociedad con sus apetitos y deseos personales, pasa lo que está viviendo el mundo hoy. La relativización de la moral. Se hace lo que me convenga, desee u ordene, implique lo que implique.

El presidente Donald Trump amenaza con exterminar a todo un pueblo. No importa el derecho internacional, pero tampoco la moral, como lo recordó el Papa León XIV. Y eso es lo que ha venido haciendo Israel con el pueblo palestino y ahora también con Líbano.

Matazones terribles por perseguir a quienes juzgan terroristas. Dice el mensaje que Irán es el eje del mal, gobernado por gente mala según el gobernante gringo. La gente buena es la que entrega armas a Israel para acabar con los palestinos, la que impone un bloque inhumano a Cuba, la que secuestra un presidente.

Y ese mensaje lo replican dirigentes y medios. Para la presidenta de Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ha callado frente al exterminio palestino, “no hay que derramar ni una lágrima por el régimen iraní” (que no ha atacado a Europa).

Hasta la candidata presidencial de la extrema derecha en Colombia, Paloma Valencia, respalda el ataque sin tener velas en el entierro.

Los medios copian también. Para el periódico El Colombiano las amenazas de Trump de acabar al pueblo iraní no es una afrenta moral a la humanidad sino simplemente unas “declaraciones polémicas”. Relativismo moral, que se extiende por todas partes.

Irán es el eje del mal por su desarrollo nuclear, pero no Israel que tiene armamento nuclear y no hace parte de los tratados de control. Pero los judíos son los amos y señores del mundo y no se les puede contradecir porque es antisemitismo, una exclusa tonta que todavía esgrimen autoridades y dirigentes de toda clase y pelambre.

Entonces, tal como ha sido siempre en la historia de la humanidad, se atacan pueblos y matan poblaciones enteras en nombre de un dios. Ramplonas cruzadas modernas. Peter Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, presentó la guerra como un esfuerzo bélico con respaldo de la divinidad en la que cree, utilizando incluso una justificación bíblica. Es el dios que pueden acomodar a los deseos y la voluntad del gobernante.

Israel acaba pueblos enteros en nombre de un mandato milenario que les otorgó todas esas tierras.

Asesinos en nombre de dios, un dios que les permite decidir quién vive y quién no, quiénes son los malos.

Así, quienes pueden frenar las guerras no lo hacen. Tienen intereses. Por eso no pocos países de África viven dantescas guerras intestinas, que la comunidad internacional prefiere ignorar y hasta alienta. La Unión Europea cruzada de brazos ante Gaza, Irán y ahora Líbano. Solo voces tímidas lo rechazan, pero antes que a la violación de los derechos humanos, del derecho internacional y al exterminio de poblaciones, temen a alguna sanción económica. Es lo que interesa, no el sufrimiento de cientos de miles de personas.

Israel sigue ahora en Líbano el mismo modus operandi de Gaza: destrucción de barrios enteros, asesinato dirigido de periodistas y personal de la salud. Que nadie informe, que nadie cure a los heridos, a los que el dios israelí ya condenó.

Dioses aliados contra aquellos humanos que los poderosos señalan. No interesa más. El derrumbe de la moral. El derrumbe de la civilización pensante, remplazada por quienes pueden meter miedo y asesinar para lograr sus fines.

Maullido: creo que las declaraciones y acciones continuas del alcalde de Medellín y el gobernador de Antioquia contra el gobierno central están envalentonando la violencia por parte de ciudadanos de extrema derecha.

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