Paloma Valencia, la candidata presidencial del Centro Democrático, esa
que se quiere hacer llamar de centro, es derecha extrema y de la peligrosa. No
es un decir: quiere a su ídolo, Dios y padre, como dice, Álvaro Uribe Vélez,
como ministro de Defensa. El padre, hay que reconocerle que acierta, de los falsos
positivos y de acciones tan cuestionables y oprobiosas como la criminal Operación
Orión en Medellín.
Su propuesta es un insulto a más de media Colombia que ha padecido el
dolor por el ajusticiamiento de ciudadanos decentes, de escasos recursos
económicos casi todos, por parte de las fuerzas del Estado.
Es un atrevimiento que va más allá del descaro: es cinismo puro. Reveló
la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) que los falsos positivos no fueron
la aterradora cantidad de 6402 sino ¡7837! Más de 3300 de lo que se había
consolidado. Sí, cuando hubo más ejecuciones extrajudiciales fue durante los
ocho años del gobierno del papá de Paloma: 3941 solo en su segundo periodo, con
más de 1800 solo en 2007, el peor año.
Eso es lo que la candidata quiere que retorne, bajo la falsa premisa de una
seguridad democrática, que se convirtió en una política de gobierno, en una
amenaza directa contra los más desprotegidos. Contra los colombianos en
general.
De 2001 a 2008 sucedió el 82 % de esas ejecuciones. Los falsos positivos
vienen de mucho antes. La JEP centró sus datos entre 1990 y 2016, pero en los
años 70 hubo algunos casos. Mas fue en los ocho años de Uribe que se dispararon
las ejecuciones a manos de militares para satisfacer las ansias de sangre del presidente,
poque se presentaban como guerrilleros.
No augura nada bueno la propuesta de Paloma, quien además propone
eliminar la JEP, jurisdicción que ha permitido el esclarecimiento de muchas de las
ejecuciones y permitido actos de reconciliación, de perdón entre víctimas y victimarios.
Tapar la verdad para echarles tierra a los abusos en el gobierno Uribe. Tapar
la verdad y horadar en la herida de miles de familias que perdieron miembros en
esa locura colectiva de los militares y demás fuerzas del orden.
Con razón la candidata ha buscado acercarse tanto a Antioquia, pese a
que acá también hay indígenas, que tanto detesta. Es que este departamento es
la cuna del paramilitarismo moderno, autenticado con el nacimiento de las
famosas y peligrosas Convivir, y también el que más casos de falsos positivos
registró: más de 1933 víctimas.
¿Puede entonces considerarse de centro (para los que existe este sector
del espectro político) alguien que tenga como mentor a Uribe y proponga echarle
tierra al aciago periodo de los falsos positivos? Recordemos, además, que Paloma,
como sus copartidarios del Centro Democrático, cuestiona que estos hayan
existido y que por fortuna con el reconocimiento de las ejecuciones por los militares
ante la JEP quedaron en evidencia incuestionable.
¿Cómo contradecir las más de 7000 ejecuciones en los dos gobiernos de
Uribe?
No creo que Uribe Vélez acepte el ofrecimiento porque además todavía
tiene problemas con la justicia, pero la sola intención de la candidata es un
ataque directo contra las víctimas de los falsos positivos y millones de
colombianos que también sufrieron las consecuencias o creen en el Estado de
Derecho.
Una representante de una derecha muy peligrosa.
Maullido: Daniel Quinero Calle tendrá 100 días para hacer y deshacer con
la salud de los colombianos y no los desaprovechará.

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