En este país y en este mundo tan convulsionados (aunque creo que toda
época lo ha sido) los hechos, las situaciones y las noticias se suceden uno
tras otro sin dar tiempo a digerir. Por eso hoy quiero plantear varios asuntos.
Estamos a solo 10 días de la primera vuelta de las elecciones para
presidente. Ha sido una campaña sucia, de ataques alevosos que ha dado hasta
para que se peleen entre los candidatos de la extrema derecha, Paloma Valencia
y el peligroso payasito Abelardo De la Espriella.
Mi voto será por el candidato de la izquierda, Iván Cepeda. Creo que la
izquierda responde más rápido y mejor a las necesidades de los más
desfavorecidos y favorece las soluciones sociales. Para la derecha, lo
prioritario es generar más riqueza para los que ya la tienen.
Ahora, tengo algunas dudas sobre Cepeda y sobre el Pacto Histórico que lo respalda.
Es la incertidumbre porque nunca ha gobernado en lo local, es la inquietud sobre
si antepondrá la terquedad para reformar la salud solo bajo la fórmula del
Pacto y es sentir que este movimiento parece que migró al caudillismo, en el
que más que un programa se sigue a un líder (Petro) y se respalda todo lo que
diga y proponga. No hay lugar a la discusión y por eso como gobierno el Pacto
se olvidó del asesinato de líderes y excombatientes de las Farc, como de las
masacres.
Dos. El terrible homicidio de la señora Yulixa Toloza, que refleja la
negligencia de nuestros alcaldes y de los funcionarios municipales. ¿Es tan difícil
recorrer los barrios y detectar a tiempo estas criminales clínicas estéticas de
garaje? La ciudadanía debería colaborar mucho más ante cualquier sospecha de
procedimientos en esos establecimientos como en centros de belleza. Es
increíble que sigan las muertes por falta de acción gubernamental, por omisión
de los deberes.
De soslayo, nos recuerda otro hecho inquietante y crítico: la
incapacidad del Estado para llegar a todos los lugares con eficiencia, eficacia
y sentido de colaboración con los ciudadanos. Lo normal es que se centre en ponerles
trabas a todos.
Un gran dolor por la señora Yulixa y sus familiares y cercanos.
Tres. Creen el expresidente Álvaro Uribe Vélez y su seguidores recalcitrantes
de esa peligrosa extrema derecha -fascista-que podrán reescribir la historia y
borrar, como borraron el mural, los falsos positivos cometidos al amparo de su
seguridad democrática y esas otras acciones violentas que generó con
operaciones como la Orión y su gran obra: La Escombrera, un sitio para
desaparecer personas luego de la toma a fuego y sangre de la comuna 13 en
Medellín.
No. No borrará la historia por más pintura que les echen a los murales
que denuncian esas atrocidades de su mandato. Hasta el final de sus días deberá
lidiar con esas manifestaciones que le recordarán lo que hizo, vergüenza que
quedará en los libros de historia de esta Colombia que se resiste a celebrar la
muerte.
Por último, grotesco lo que sucedió con la flotilla internacional que
llevaba ayudas a Palestina. Grotesco por la forma como sus integrantes fueron
secuestrados por el gobierno sionista y asesino de Israel y como fueron
ultrajados, torturados y abusados. Y grotesco por el silencio de la Unión Europea,
que sigue prohijando el terrorismo israelí y castiga a quienes denuncian lo que
sucede.
Maullido: ¿nadie será capaz de quitarle el bate al energúmeno concejal
Gury Gury? Hablo de autoridad, no de cualquier persona. Ese tipo es una amenaza
real.

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