Ganas no les fan faltado al gobernador de Antioquia, Andrés Julián
Rendon, y al alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, de actuar como
emperadores. No pequeños, sino grandes emperadores.
Revivieron -en particular el primero- la idea de un departamento
federal, que poco tuviera que relacionarse o rendirle cuentas al nivel
central. La idea: que todo lo que se
produzca en Antioquia, quede en Antioquia.
Ha sido además un ideal del uribismo, del Centro Democrático. Al fin de
cuentas, esta región es donde tiene su mayor fuerza política y amplio respaldo
de empresarios y ciudadanos.
Las peleas de Rendón y alias Fico con el presidente Gustavo Petro y el
poder central han sido continuas, por un tema o por el otro. El contrapunteo no
ha cesado.
Esa idea del federalismo llevó a algunos políticos regionales a retomar
el estribillo de la independencia de Antioquia, así sin mayores análisis y sin
medir consecuencias. Soñar no cuesta nada y más si es en defensa de lo que no
pocos consideran como una ‘raza’ superior, la antioqueña.
¿Cómo serían una Antioquia y una Medellín bajo la égida del uribismo y
sus lugartenientes Rendón y alias Fico?
Hemos visto cómo éste ha actuado contra quienes no piensan como él, ya
sea borrando los murales sobre las madres de la escombrera de la Comuna 13 y
ahora censurando un libro que ni había leído y del que no sabía qué trataba.
¿Qué tal que en verdad hubiera una Antioquia federal o independiente,
con amplios poderes legislativos? Bueno, como pensar tampoco cuesta nada, la
Antioquia del uribismo, Rendón y Fico, podría ser más o menos de la siguiente forma.
Se establecería una junta que diría qué libros puede haber en los
colegios, cuáles ser usados por los educadores y cuáles no podrían estar en las
bibliotecas. Además, establecería sanciones para quienes fueran vistos con
libros prohibidos.
En todas las aulas de las escuelas y colegios se colocarían imágenes de
Jesús y Uribe, y la tabla de los 10 mandamientos. Habría que orar al comenzar las clases y la
educación religiosa católica sería obligatoria.
Habría cárcel para quienes fumaran marihuana en cualquier sitio,
doblándose la pena si es en sitios públicos. El uso de otras drogas acarrearía
mayores sanciones.
Solo se reconocerían sexos biológicos y se perseguiría a quienes tuvieran
una orientación diferente y además a quienes practicaran sexo que no fuera
entre hombre y mujer. Toda manifestación LGBTIQ quedaría prohibida.
Se prohibiría el aborto en cualquier etapa de la gestación,
considerándose un asesinato y por lo tanto punible con penas altas, a la vez
que se prohibiría la venta libre de medios de planificación familiar.
Quedarían prohibidas las manifestaciones y protestas callejeras de cualquier
naturaleza, incluidas las marchas, grafitis y la distribución de panfletos y volantes.
Tampoco se permitirían los paros en las universidades, fueran públicas o
privadas. Y se impediría la formación de sindicatos.
El salario estaría fijado por una junta con representantes del gobierno,
empresarios y comerciantes.
Se establecerían grupos de seguridad privada en todas las poblaciones,
desde veredas a cabeceras municipales, grupos que serían obligatorios.
Aumentaría la tasa de seguridad para hogares, comercio e industria.
Habría autorización exprés para desarrollar cualquier tipo de actividad minera
en el departamento, sin importar si se tratara de zonas de reserva. Igual para
las obras de infraestructura.
Disminuirían los impuestos y el predial para las grandes empresas,
comercios y latifundios y aumentarían para los estratos 3 y 4.
Se estimularía el desarrollo agropecuario en grandes propiedades, más
que en los minifundios.
Y ese sería solo el comienzo. Un sueño aterrador.
Maullido: anda disparada la inseguridad en todas las regiones de
Antioquia, incluido el Aburrá. ¿Qué se hace la ‘vacuna’ de seguridad que cobra
la Gobernación?

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