Peor cada día. El ambiente está caliente. Quienes votaron por Abelardo
andan envalentonados, como que nunca en la vida hubieran estado degustando las
mieles del Estado y de los gobiernos. Lo vimos en la celebración de la
victoria, que fue vergonzosa en Medellín y el Aburrá con amenazas y gritos
contra los votantes de Cepeda
Hoy gritan, vociferan -no solo en redes-, siguen alebrestados, en un
éxtasis que les pide sangre. Hablan de un ridículo voto fusil y eso les da para
estigmatizar regiones empobrecidas y hasta piden bombardearlas porque no
votaron por la nueva cabeza de la extrema derecha. Sangre. Fuego y sangre.
Se creen los redescubridores de esta democracia que nunca ha sido
completa, piden la cabeza de Petro. Andan desaforados, enceguecidos sin haber
siquiera posesionado al nuevo inquilino de la Casa de Nariño.
Nada bueno lo que se muestran los hoy abelardistas que antes fueron rodolfistas
y uribistas. Es como si en cuatro años no se les hubiera permitido hablar, como
si el gobierno los hubiera oprimido a todos, como si vivieran hoy peor que en
2022, cuando los indicadores dicen otra cosa.
Comenzó, sí, la horrible noche. No solo estos agitadores. Los partidos
tradicionales hacen fila pidiendo el pedazo del botín: cualquier ministerio,
cualquier departamento o instituto. Cuatro años sin saqueos los tienen
delirantes.
Los gremios comienzan a dar directrices de lo que desean. El apoyo no
fue gratis, si es que alguien lo pensó. Anif pide ya una reforma tributaria
para que más colombianos (los pobres y la clase media) tributen, tengan menos
exenciones y se revise el IVA. Pide además recortar el gasto, una propuesta que
incidiría en los programas sociales que benefician a millones de colombianos.
La banca de inversión J. P. Morgan propuso activar la exploración
petrolera y gasífera, contratos que siempre recaen en empresas gringas, aparte
de que sugiere autoridad y fuerza.
El panorama varió en solo cuatro días. Capitalismo de raca mandaca, a la
lata y sin medir consecuencias, solo dinero y más dinero para las empresas y
sus dueños.
Todo esto mientras el vencedor en las elecciones cada que habla dice una
babosada más, anuncia algo que no se puede cumplir. De tumbo en tumbo, pero sus
hordas lo aplauden por la misma razón por la que votaron por él: ignorancia
máxima y odio a Petro, extendido ahora a todo lo que sea izquierda y a los
periodistas en verdad independientes, que quedan pocos.
El ambiente es y seguirá estando pesado, violento, porque eso mismo lo
alienta el señor De la Espriella. Es la hora de que la izquierda, con el Pacto
Histórico, se organicen como oposición. Pero no puede ser una oposición que se
quede discutiendo cada barbaridad de las hordas abelardistas ni todo desafuero
del equipo de gobierno. Habrá asuntos a los que tendrá que oponerse con
firmeza, como a la ya anunciada injerencia de Estados Unidos en el país, al
retorno de los genocidas de Israel, a la estigmatización y violencia contra las
regiones periféricas y al desmonte de los programas sociales que benefician a millones
de ciudadanos y la defensa de los derechos humanos y de las minorías, pero ahí
no se puede quedar. Tiene que comenzar a convertirse en alternativa real para
2030, no limitándose a las bases sociales sino a todos los grupos
poblacionales.
Comenzó la horrible noche, pero todo tiene su final. A construir futuro
llaman.
(Lo bueno será ver el llanto de abelardistas cuando los afecten las
medidas anunciadas).
Maullido: lo del estúpido y peligroso concejal de Medellín, el enano Gury
Gury, pasó la raya y tienen que actuar los organismos de control,. ¿Dónde anda
la Procuraduría?

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