Ganó la primera vuelta porque millones votaron por odio contra Petro,
porque otro tanto carece de capacidad de análisis y traga entero y los demás
son derechistas convencidos. Es que lo que propone el candidato de la
ultraderecha, Abelardo De la Espriella, da risa cuando se analiza, pero
preocupación cuando se mira que puede ser presidente.
Un sujeto con un pasado oscuro, muy cuestionado por sus vínculos como
defensor de personajes del bajo mundo, incluidos mafiosos y el extraditado a
Estados Unidos, Alex Saab, así como por negocios raros en los que sacó ventaja.
Un candidato contradictorio, que como dice una cosa se autocorrige luego
y demuestra un profundo desconocimiento no solo del país, sino de cómo funciona
el Estado, que escogió como vicepresidente a un gris ministro de Iván Duque,
de paso cuestionado por Hacienda, que aunque posa de técnico ha entrado en la
onda de su jefe: payasear.
Son demasiadas las razones que asustan cuando se piensa en De la
Espriella como presidente. Una, sus relaciones con Estados Unidos, en
particular con el sector republicano, harán que entregue parte de la soberanía
nacional. Ha anunciado bases estadounidenses.
Un candidato que no resiste la crítica y pone denuncia contra cualquier
periodista que lo haga y que demuestre los enredos que han marcado su vida
pública y privada. Además, dijo que de presidente lo seguirá haciendo. Todo el
poder investigador y judicial contra quienes le sigan mostrando todas sus
irregularidades.
Sigamos que hay mucho para mostrar de este ejemplo de demócrata, todo
comprobable, de este atípico aspirante a la presidencia. Hay que decirlo con
claridad, no tiene un plan de gobierno. Se contradice con frecuencia y con su
vicepresidente, que también ha desentonado con sus propuestas y respuestas.
Otra joya: afirmaba (ya se retractó, tan estructurado es) que recortará
500 000 empleos estatales, pero de los 1.5 millones de empleados públicos 740
000 son educadores y fuerza pública. No tiene idea de lo que propone. Dice que
acabará ministerios, pero no se sabe cuáles ni cómo fusionará otros. De todas
formas promete recortar 40 % del Estado y dejar decenas de miles desempleados.
Para atender el déficit de la salud, prometió invertir 10 billones
urgentes a la salud producto del recorte estatal que no se puede hacer. No le
cuadra nada.
Inquieta que con énfasis ha repetido que favorecerá la gran empresa con
menos impuestos (que los paguen otros) y complementará con una contrarreforma
laboral para recortarles beneficios ganados a los trabajadores.
En lo social, la idea es recortar programas sociales. Como ayudas a los
menos favorecidos.
No le interesan los derechos humanos. Fumigará cultivos de coca sin
importar los campesinos. Considera que con más cárceles se resuelve el problema
de la delincuencia y la violencia en el país, habiendo prometido arrasar a como
diera lugar.
Rematemos, porque podríamos seguir y seguir, con nuestros recursos
naturales. Su idea, la explotación sin importar consideraciones ambientales
hasta en zonas protegidas y para ello prometió reducir exigencias ambientales
para todo tipo de obras y explotaciones. Todo en bandeja de plata para empresas
extranjeras.
El video en un páramo del posible vicepresidente, José Manuel Restrepo, para
resaltar que el fracking se puede hacer de manera responsable (en ninguna parte
del mundo se ha logrado) no solo es deprimente, sino que refuerza el mensaje de
que no les importa nuestra riqueza natural. Cinismo puro de quien muchos creen
un vice de origen técnico.
Pobre de Colombia si llega a la Presidencia. La inmensa mayoría, y
nuestro territorio, lo sufrirán.
Maullido: una vergüenza como Estados Unidos ha atropellado a
participantes en el Mundial de Fútbol y el presidente de la Fifa mirando para
otro lado. Negocio sobre la dignidad.

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