Dos inquietantes situaciones se viven en torno al futuro gobierno de Abelardo De la Espriella, desde las amenazas y la violencia que han generado sus seguidores y la conformación de un gabinete con demasiados cuestionamientos éticos, morales y legales cuyos designados han venido haciendo anuncios preocupantes en distintos ámbitos.
Por un lado, seguidores -y otros que se aprovechan de la violencia de
los discursos destripadores de ADLE- andan envalentonados amenazando a diestra
y siniestra a quienes consideran o son izquierdistas, acciones que han
traspasado las redes sociales para llegar a advertencias presenciales o por
otros medios contra algunas personas.
El discurso violento de ADLE y su alto tono militar, alentado por las
declaraciones del condenado Carlos Alonso Lucio -guerrillero converso ala
extrema derecha- de extraditar a Gustavo Petro sin ton ni son, ha alebrestado
más a esa extrema, al punto de que en pleno Concejo de Medellín alguien amenazó
directamente al único concejal de la oposición, José Luis Marín, y reveló la conformación
en el Bajo Cauca antioqueño de un grupo paramilitar para acabar con los ‘zurdos’,
como les dicen a todo aquel que no comulgue con las ideas abelardistas. Nada
bueno pinta esto, considerando además los atropellos denunciados hace días contra
los campesinos que recibieron tierras en este gobierno.
Violencia que atizan el propio ADLE y su mediocre y rezandero vice, José
Manuel Restrepo: se dedicaron a vociferar por todas partes que la corrupción
del gobierno es tremenda, sin mostrar pruebas y sin voluntad para hacer el
empalme. Un empalme interrumpido por las peligrosas declaraciones del
exguerrillero Lucio, un oscuro personaje con antecedentes penales.
Como si el panorama no preocupara ya, cada nueva designación de
ministros genera demasiadas inquietudes. El pastor y exalcalde de Bucaramanga,
Jaime Beltrán, futuro Minvivienda, participa en primera fila en el escándalo de
la desaparición de postes y luminarias durante su recortada gestión.
Escándalos que también han rodeado a la futura Mintransporte, la
charista Elsa Noguera, por el desvío de recursos destinados al agro.
El futuro canciller, Omar Bula, ha descalificado con improperios a China
y Rusia, mientras expresa que sería un error no adherirse a Trump.
Para el futuro Minambiente, Fabio Arjona, proteger la Amazonia de la
minería es populismo.
Nada bueno promete la señalada Mineducación, Viviane Morales, quien ha
luchado contra minorías y tratado de suspender la adopción por parejas del mismo
sexo, entre otras manifestaciones.
Así, cada nuevo designado tiene unos grandes peros que generan mucha
inquietud. Llama la atención que para la prensa todos esos antecedentes de los
que NUNCA han sido decentes o NUNCA han respetado nuestros recursos y los
derechos de todos, no revisten interés. Algunos medios les han lavado la cara.
¡Qué diferencia con lo que hicieron con Petro y su gabinete!
No se puede esperar nada bueno con el entrante gobierno, que además tiene
en su vice a un católico radical (aunque para mentir la tiene buena), hecho que
no augura ecuanimidad.
A lo que sí han llamado los medios es a mantener la calma. ¿Pero cómo
mantenerla con todo lo expuesto? ¿Cómo estar tranquilos con lo que piensan los designados
ministros sobre nuestros recursos naturales, las relaciones internacionales,
los derechos de las minorías y la presencia de personas con serios
cuestionamientos éticos y legales?
Maullido: preocupante también el trato cortés, amigable y sin
cuestionamientos de la prensa con el futuro gobierno y sus integrantes.
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