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Con De la Espriella todo será peor al final

 

Con lo que ha desarrollado y esbozado hasta ahora, se puede afirmar que dentro de cuatro años Abelardo De la Espriella entregará al país peor de lo que lo encontró. Foto Wikipedia 


Con solo dos meses de gobierno, se puede afirmar que el de Abelardo De la Espriella dejará al país peor de lo que está y no lo encauzará por la senda de un desarrollo que beneficie a la mayoría.

Aparte de dedicarse a echar culpas al gobierno anterior, de lo cual se ocupan casi a diario en su gobierno, las directrices son claras: menos programas sociales y más minería, junto a la ampliación de la frontera agrícola.

¿A quién beneficia todo esto? Al gran capital, a las grandes empresas, a los más pudientes. Y al gobierno de Donald Trump.

Para financiarse, el gobierno está recurriendo a créditos cada vez más caros. Hoy el servicio de la deuda se lleva uno de cada cuatro pesos que ingresan al fisco y aunque son países diferentes, adobados por distintos hechos, las violentas protestas en Francia tienen ese ingrediente que sirven de ejemplo: insatisfacción por deficientes servicios públicos, disminuidos por la atención a una deuda cada vez mayor y para invertir más en lo social el gobierno francés debería acudir a más créditos, que hoy le son onerosos, en una espiral de consecuencias catastróficas.

Así vamos en Colombia. De la Espriella no ha hecho sugerencia alguna de que buscará industrializar, crear infraestructura que permita el intercambio nacional a internacional y, como dice el escritor William Ospina, ocupar el territorio con verdadera presencia, con servicios y no con bombardeos a todo lo que se mueva. Y salvo el mensaje y las acciones para coartar libertades e imponer una sola visión del mundo y de la realidad, nada hay nuevo sobre el sistema educativo, base también del verdadero progreso.

De empleo, en particular de los jóvenes, nada se ha esbozado tampoco y esa es otra de las mechas que en cualquier momento pueden explotar la bomba de las protestas sociales pidiendo atención.

Otro gran asunto que hará que el gobierno solo sea recordado por dejar un país con menos recursos naturales y tan o más atrasado que como lo cogió, es el de la minería y el crecimiento de la frontera agrícola sin direccionamiento claro.

Desmonta las Appa, esas áreas de protección agrícola y elimina la importancia de la consulta previa en las explotaciones. O sea, minería a lo que dé el tajo. La ampliación de 1.5 millones de hectáreas para agricultura en la Orinoquia no tiene perfil confiable y, lógico, no será trabajo de campesinos (cuya palabra causa náuseas al ministro de Agricultura) sino de la gran empresa, en parte extranjeros ávidos de llevar comida a sus países.

Colombia además se sumó al Escudo de las Américas, programa al que pertenecen 17 países de Latinoamérica, iniciativa del gobierno Trump, cuyo primer objetivo es la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, pero que no se queda allí.

Como mostró un amplio informe de Mongabay, expertos expresaron que Trump va por los minerales que considera críticos y necesarios para Estados Unidos, como dijo en ese informe el economista ecuatoriano Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea Constituyente en su país.

Recordemos que el secretario de Estado, Marco Rubio, visitó Colombia y firmó un memorando con el gobierno, que no se ha querido revelar. Tras la firma, el vicepresidente José Manuel Restrepo se paseó por las tierras del Tolima y cual conquistador señaló el territorio que podría servir a esas explotaciones. No solo la minería a gran escala deja un enorme daño ambiental y social, sino que deja poco dinero: el grueso se lo llevan las empresas foráneas.

El presupuesto nacional aumentó billones para minería y e hizo un gran recorte en programas sociales, como los 500 000 millones menos para el Sena, la desfinanciación de programas para la paz y la distribución de tierras, la salud y los recursos para los territorios.

Nada nuevo. Todo lo mismo de siempre, pero cada vez con menos recursos en nuestra tierra y una mayor desigualdad. Dentro de cuatro años Colombia no habrá visto ningún milagro, porque no es milagro que los mismos sigan enriqueciéndose mientras los otros mismos empobreciéndose y el territorio deteriorándose.

Puede empequeñecer el Estado, despedir cientos de miles de funcionarios -ya en camino- fusionar ministerios, pero esa no es la gran transformación del país, porque, por el contrario, actúa contra ella.

Podrán continuar censurando, persiguiendo a las minorías, negando derechos, pero eso tampoco llevará a Colombia por la senda del progreso para todos, como tampoco lo harán las apariciones de De la Espriella a lo mero macho de película barata insultando delincuentes y armado de pistola al cinto. Como si no lleváramos 200 años de meros machos que nada bueno han dejado.

El futuro no es prometedor y la presión social continuará al alza.

Maullido: el gasto de dinero a dos manos en obras no prioritarias, le pasará la cuenta a Medellín a partir del próximo año. Fico, otro que no supo qué es gobernar para todos.

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